martes, 5 de febrero de 2008

De mente

Una de las primeras cuestiones que encaré apenas comenzadas mis vacaciones fue la compra de una revistita de crucigramas que incluía también enigmas, anagramas, autodefinidos, etc. 

No fue sino intentando resolver la primera grilla que recordé una vieja anécdota de varios veranos atrás, cuando con un amigo, Sebastián Onorati, descubrimos divertidos –vaya ingenuidad– la existencia de ciertas palabras “comodín” en este tipo de juegos de ingenio, que según suponíamos se adecuarían tal vez a una gran multiplicidad de cruces letrísticos. Tal es así que elaboramos una lista de vocablos que, amén de su utilidad para desafiar a esas simpáticas publicaciones, resultan dudosos para su aplicación en la vida cotidiana. He aquí algunas definiciones:

ITA = Piojo de la gallina

OSERA = Cueva del oso

GO = Juego oriental de mesa 

Na = Símbolo químico del sodio 

ROS = Chacó pequeño de fieltro 

AGÁ = Oficial del ejército turco 

ARA = Piedra del altar 

ASAZ = Harto, muy

Posibles aplicaciones: “Mirá loco, esta gallina que me vendiste está llena de ITAS”; “Apenas llegué al aeropuerto de Estambul, un AGÁ revisó mi pasaporte y…”.