lunes, 31 de marzo de 2008

Ozzy Osbourne, Korn y Rata Blanca - Quilmes Rock, 30/03/08 (featuring: Carca)





Ozzy Osbourne




Así como se lo imaginan: aparatoso, viejo, limado, loco, es Ozzy Osbourne sobre el escenario. Pero los desopilantes sketches proyectados en la previa, sus movimientos torpes y las demagógicas arengas que el cantante disparó a lo largo de su show de noventa minutos (incluso antes del mismo, con el mic abierto en camarines) quedarán como simples anécdotas del buen concierto que el ex líder de Black Sabbath le regaló a su pesado público en su segunda visita a esta ciudad. Tal es así que, aún con su limadura a cuestas, el ex protagonista del ridículo reality show de MTV se las ingenió para transmitir toda esa magia que lo ha hecho una verdadera leyenda del rock, a través de un diabólico set que abarcó perlas tanto de su interesante carrera solista (“Mr. Crowley”, “Crazy Train”, “Mama I’m Coming Home”, “I Don’t Know”) como del imprescindible segundo disco de Sabbath, Paranoid, de 1970 (“Iron Man”, “War Pigs”, “Paranoid”); piezas que han tenido que ser bajadas de tono para adecuarlas al registro siempre chillón, aunque más limitado que antaño, de Osbourne.

Más allá de la ruidosa alegría que recorría el ambiente, los descomunales pogos que acabaron con un reclamo general de analgésicos, y la entrega y buen humor de la estrella de la noche, el sonido sobresaturado y atronador hasta la exageración, sumado al innecesariamente extenso solo del habilidoso guitarrista Zakk Wylde (un mero ejercicio de guitarra atiborrado de armónicos y juegos de palanca, justificable únicamente como descanso para el viejo Ozz) le restaron algunos puntos a un show no obstante memorable, divertido, que dejó a la concurrencia extasiada de tanto metal, y de tanto agitar la extremidad superior haciendo los cuernitos.

Personal: Ozzy Osbourne (voz), Mike Bordin (batería, ex Faith No More), Zakk Wylde (guitarra, líder de Black Label Society, banda que tocó antes de Rata Blanca), Alan Wakeman (teclados, hijo de Rick Wakeman), Rob Nicholson (bajo).
Setlist: I Don’t Want To Stop / Bark At The Moon / Suicide Solution / Mr. Crowley / I’m Not Going Away / War Pigs / Crazy Train / Iron Man / Road to Nowhere / I Don’t Know / Here for You / Change The World / Mama I’m Coming Home / Paranoid.





Korn




Lo de Korn sí que fue una verdadera sorpresa, sobre todo porque arrastraba una serie de prejuicios que tenían que ver tanto con la gente que viste su logo, como con la inclusión de esta banda californiana dentro de lo que, promediando los '90, se conoció como nü metal: una “elite” de jóvenes heavies llamados a “renovar el metal”, en la que se encontraban, por ejemplo, los impresentables Limp Bizkit.

Pero la cuestión es que el conjunto del carismático Jonathan Davies salió a matar; y lo hizo exhibiendo un cojudo repertorio compuesto por canciones afectadas, podriditas, violentas, siniestras, deudoras tanto de Nirvana como de Ministry Nine Inch Nails, debidamente auxiliadas por un sonido clarísimo (algo ausente en Ozzy) y disparadas sin misericordia al amparo de una base enjundiosa que aflojaba los dientes.

Además Korn es una banda que se preocupa por los detalles: tanto en lo referente a la presencia escénica como por los interesantes interludios electrónicos que demostraron la amplitud musical de este grupo al que, parafraseando a un colega, alguna vez he llegado a despreciar.

El final de este show excelente no podría haber sido otro: un pogo gigantesco acompañando al impresionante “Blind”, de su disco homónimo de 1994.

Personal: Jonathan Davis (voz, gaita), James "Munky" Shaffer (guitarra),
Reginald "Fieldy" Arvizu (bajo), Ray Luzier (batería), Kalen Chase (coros y percusión), Zac Baird (teclados).
Setlist: Right Now / A.D.I.D.A.S. / Hold On / Starting Over / Falling Away From Me / Coming Undone / Here To Stay / Shoots and Ladders Intro / Helmet in the Bush / Faget / Freak On A Leash / Evolution / Somebody / Got The Life / Blind.





Carca



El músico argentino, llamado a “homenajear al rock nacional” entre los shows de Rata Blanca y Korn, debe estar en estos momentos embarcado en un juicio contra su manager. ¿Qué criterio aplicó la organización al convocarlo? ¿Un criterio Personal Fest? ¿En qué estado estaba Carca cuando aceptó tocar ahí, en el medio de la pasarela central, acompañado por su trío “alterno”, en una velada metalera? Es cierto que el público fue intolerante con el esquelético solista local, pero imagínense lo que ocurriría si Marcela Morello talonease a Horcas. “Cada cosa en su lugar”, dice la frase; pero el tema es que Carca todavía debe estar luchando con los gargajos incrustados en su voluminosa pelambre.



Rata Blanca



Al menos ayer, esta banda de heavy clásico no le movió un pelo a nadie. Su show, impecable desde el punto de vista sonoro, pero extenso y soso en su resultado global, sólo volvió a dejar en claro el gran nivel de Walter Giardino (más allá de sus obvias influencias) y el gran trabajo que Hair Recovery ha realizado en la cabeza del petiso Barilari.


domingo, 16 de marzo de 2008

Bob Dylan - Estadio Vélez Sarsfield, sábado 15 de marzo de 2008





Al final, fue a ver a Bob Dylan mucha más gente de la que se pensaba, aunque se dice que una buena parte de la concurrencia (unas 25.000 personas) habría contado con entradas de favor, o con el interesante descuento que suponía el 2x1 ofrecido por una empresa de telefonía celular. No obstante, el panorama eminentemente familiar que exhibía la tarde-noche del Amalfitani, sumado al cansino show acústico de León Gieco, le otorgó a la velada una pachorra digna de pic-nic en el parque, sólo que sin el mate, los bizcochitos y la lona.

El lindo cierre del cantautor santafesino con la compañía de Charly García y Gustavo Santaolalla haciendo “El Fantasma de Canterville” dejó el terreno preparado para la aparición estelar de esa figura fundamental del arte del siglo XX que, puntualísima, hipnotizó a su público durante dos horas secundada por banda impresionante, capaz de adaptarse a tantos colores como los de una tabla degradé de pinturería, y una puesta en escena de lo más austera que hemos visto desde el show de David Byrne en el Luna Park, en 2004. Aunque no hacía falta más.

En contra de lo que podría pensarse, el registro gutural de Dylan (fruto del paso de los años y más), en lugar de desvirtuar o simplemente arruinar sus legendarias composiciones, les dio un matiz diferente, incluso juguetón, de modo que viejos clásicos como “Rainy Day Women #12 & 35” (del básico Blonde on Blonde, 1966) –que ofició de apertura–, “Lay Lady Lay” (de Nashville Skyline, 1969) y “Just Like a Woman” (también de Blonde…) adquirieron una sonoridad sencillamente encantadora.

Luego de repasar algunos pasajes de su reciente Modern Times (2006) y “Love and Theft” (2001), más los inefables “Highway 61 Revisited” y "Like a Rolling Stone", para los bises Bob noqueó a la concurrencia con versiones soberbias de “Stuck Inside of Mobile with the Memphis Blues Again”, “All Along the Watchtower” (versionada hasta el hartazgo, entre otros, por Hendrix y U2) y “Blowin’ in the Wind”; coronando así una noche inolvidable para esos miles de personas que disfrutaron reverencialmente de la tercera visita del genial poeta, tal vez la última.