domingo, 27 de julio de 2008

Más estadísticas



Y ya que estamos absortos en la admiración, contemplación y regocijo con los números, voy a presentar los resultados de las últimas encuestas de Pop is Dead, las cuales arrojan resultados verdaderamente sorprendentes.

Por ejemplo, es de destacar que ante la pregunta “¿Te bancás a Pity Álvarez?”, un 50% de los popisdedeanos hayan respondido tajantemente: “No”. Pero, por otro lado, resulta significativo el porcentaje de lectores que eligieron como respuesta un relativo “Pséee…”: 42%.

En línea con lo relacionado a las figuras del rock argentino actual, un 62% de visitantes afirma no bancarse “para nada” al Pelado Cordera, vocalista de Bersuit Vergarabat. Párrafo aparte merece un comentario aportado por un anónimo en algún posteo, opinando que el calvo cantante es “la persona más asquerosa del mundo”.

Por último, resulta ilustrativo que un 50% de amigos de este sitio considere a la explosión blogger de los últimos años como “una implosión”.

En el próximo posteo seguiremos rindiéndole culto a esa ciencia cuasi religiosa que se ha dado en llamar Estadística, disciplina considerada por la gente como portadora de “verdades indiscutibles”.

sábado, 19 de julio de 2008

Estadísticas

Los números y la gente

Psicopatológicamente hablando, en el común de “la gente” existe un criterio que adjudica a lo cuantitativo un criterio de VERDAD incuestionable, irrefutable, inexpugnable e inextrincable. Luego de pasar un día entero encuestando a individuos con cara de ojete, el encargado de este blog llegó a la conclusión lapidaria de que “LA GENTE” CREE MUCHO EN LAS ESTADÍSTICAS DE MIERDA.

Dada esta suposición, el presente espacio tiene el honor de introducir un pequeño estudio sobre la calidad de los contenidos vertidos en los blogs, con la seguridad de que, al mismo tiempo, se estará comprobando que todo lo que se dijera de ahora en más, en tanto esté avalado por gráficos y porcentajes, acarrearía una fuerte carga de VERDAD.

El estudio

En base a una observación de 2.012 blogs, desde mediados de 2006 hasta junio del corriente, y según apreciaciones propias, Pop is Dead llegó a una triste conclusión en lo que a la evolución de contenidos se refiere. El siguiente gráfico retrata el patético ascenso en la cantidad de basura registrada en sus respectivos espacios por los bloggers, que, para colmo, registra una tendencia a la suba descontrolada:



Pero la tarea de este medio no terminó allí: nos hemos encargado también de llevar a cabo otro curioso relevamiento cuyo objetivo fue indagar acerca de cuál es, para "la gente", el calificativo adecuado para definir a los bloggers. El resultado es sorprendente:




Es bastante loco que el calificativo más elegido por la gente sea “pelotudos al pedo”. ¿Así ven a los que pasan horas y horas de su tiempo elaborando una variedad y cantidad de discursos inusitada en décadas pasadas? ¿Escribir en un blog es filosofía barata?

Estos interrogantes y muchos más quedarán para futuros estudios sobre la realidad de nuestra tarea. Por el momento, los que hacemos Pop is Dead tomamos a estos números como de quien viene y nos pasamos por el orto todo esto, pero no sin invitar a un necesario debate acerca de qué pretendemos al redactar textos en ese chusmerío llamado “blogalaxia”.

En definitiva, es una responsabilidad exclusivamente nuestra que los textos que escribimos no sean una mierda, ya que, de lo contrario, nos estaremos exponiendo al odio generalizado de la opinión pública: un enemigo peligroso (y de mierda).

viernes, 4 de julio de 2008

Conciertos del pasado, cap. II: Page & Plant, 26/1/96, Estadio Ferrocarril Oeste




La primera y –hasta ahora– última vez que gané algo, no fue sino la entrada para ver a Page & Plant en el estadio de Ferro, y creo que tal premio tuvo que ver con la tremenda cantidad de tiempo que me sobraba en aquel momento (tenía 17 años), lo que había permitido constituirme en un fiel oyente del programa nocturno Tiempos Violentos, conducido por Alejandro Nagy, y emitido por Rock & Pop.

En fin, sólo tuve que llamar y contestar a la pregunta “¿Cuál es el nombre completo de Jimmy Page?”, respuesta que le debo a mi amigo Ralph Halfville, una biblia zeppeliniana en tiempos de no-internet. Festejé la afortunada adquisición del ticket, si bien hubiese pagado la entrada de buena gana; pero luego me desilusionó un poco el hecho de que en los días subsiguientes, ya cercanos al show, el reparto de entradas gratuitas se disparara de manera inédita, llegando incluso al vil canje de 10 tapitas de gaseosa por un pase al espectáculo.

De cualquier modo, aquella calurosa noche de enero presentó a la mitad de Led Zeppelin revolviendo el pasado mediante una recreación potente, prolija, de una veintena de perlas del glorioso cuarteto inglés; algunas de las cuales incluso habían sido revestidas de nuevos arreglos, estrenados un tiempo antes en el unplugged para MTV y plasmados en el disco No Quarter (1994): es el caso de “Kashmir” (con una orquesta de músicos egipcios), “No Quarter” (acústica), “Gallows Pole” y "Since I've been Loving You", que contó con el aporte de miembros de la Filarmónica porteña.

El resto de las interpretaciones resultó bastante fiel respecto de los arreglos originales, calcados por una muy precisa base de sesionistas, por supuesto relegada por el toque de distinción de un Jimmy Page siempre brillante, mágico, explosivo; y un Robert Plant cuyo garguero pedía socorro desde temprano, pero con mucha entrega y presencia.

Así, el dúo realmente logró conmover los cimientos del estadio de Caballito disparando potentísimas versiones de “The Wanton Song”, “Bring it on Home”, “Heartbreaker” (primeros tres temas), “Babe I’m Gonna Leave You”, “Whole lotta Love”, mientras el público deliraba y, cada tanto, deslizaba un “olé olé olé Bonzo, Bonzo” in memoriam del ausente verdugo de los parches.

“Black Dog” y “Rock and Roll” pusieron el broche de oro a una noche inolvidable para tres generaciones de rockeros que habían podido oir esas canciones de la mano de lo más parecido a Zeppelin que se podía pedir hasta ese momento. Una velada bien inaugurada por Peligrosos Gorriones y The Black Crowes, que dejó a esos jóvenes de ayer y de hoy soñando con la reunión (léase, la inclusión del gran John Paul Jones en el equipo)… que se concretaría recién once años después, pero ¡opss!, sin gira.