martes, 14 de septiembre de 2010

Gemas de los '80 (cap. VII)

ULTRAVOX – Vienna (1980)




El cambio de década y de cantante (Midge Ure por John Foxx) vino acompañado por el primer éxito comercial para esta banda inglesa que había debutado en 1977 coqueteando con el glam rock y el punk pero que explotaría finalmente como uno de los punteros del synth-pop, de la new-wave… e incluso del new-romantic, tal como algunos escribas afirman.

Como sea, en Vienna, al igual que en otros discos rivales contemporáneos (p.e. Gary Numan, The Pleasure Principle), el pulso rockero todavía es palpable, aunque ya opacado por capas y arreglos de teclados analógicos que avanzan cual nube tóxica.

Desde el poderoso arranque con el largo instrumental “Astradyne” y “New Europeans” hasta el techno-desenlace de “Mr. X”, “Vienna” y “All Stood Still”, este Lp recorre un camino cuyos cruces se multiplican y delinean supuestas disparidades: nuevas y viejas tecnologías de grabación; guitarras distorsionadas y programaciones; baterías reales y virtuales; arreglos sublimes y minimalismo; Kraftwerk y power-pop. Gran disco.

(Enlace)


PUBLIC IMAGE LTD. – The Flowers of Romance (1981)



PiL surge de la necesidad innata de John Lydon (ex Johnny Rotten) de provocar algún tipo de molestia o de sembrar terror en el amplio ámbito de lo convencional.

Su primera obra post-Pistols, First Issue (1978), lo muestra disparando con aún más furia sobre sus blancos preferidos (como por ejemplo, el clero). Lo secunda un muro musical anárquico, corrosivo, exasperante y mastodóntico. PiL es el verdugo del punk. Y es el límite del after-punk. Es la pesadilla de los fans. Es el no-ranking. Es la no-canción. Es el NO.

Y sin embargo es arte. Y se hará todavía más exasperante y oscuro en Metal Box (1979). Pero entrará en un violento proceso de descomposición en Flowers of Romance, donde la música aparece extraviada en una orgía sonora que ningunea la ejecución “tradicional” de los instrumentos y redondea uno de los discos de rock menos comerciales de la historia del género.

Por fuera de la insanía vocal de Lydon, lo que queda es una retumbante procesión de ritmos, a cargo de Martin Atkins (cuyo sonido inspiraría a Phil Collins para sus discos solistas), en la que el influyente guitarrista Keith Levene, de enorme y personalísima labor en los álbumes anteriores, descansa parcialmente de las seis cuerdas y aparece concentrado en otras tareas, como la ejecución demencial de cellos y sintes. El tema homónimo y “Banging The Door” –en el que un paranoico Lydon clama por que lo dejen en paz, no solo a los fans que llegan a su puerta sino a… los reptilianos (?)– constituyen lo más parecido a una canción en todo el disco. Y con muchas dudas.

Flowers of Romance desconcierta. No emociona. Molesta. Es horrible. Pone en aprietos al oyente. Lo desafía. Lo repele. Lo insulta. Pero puede llegar a sorprenderlo. Puede ponerlo de frente a todo su bagaje rockero, y marcar –u orinar– su extremo. O su sótano. Es la world-music de las cloacas. Por eso es una de las Gemas de los ’80.

(Enlace)

3 comentarios:

snakefinger dijo...

Uf que gran disco 'Flowers of romance'!!

El de Ultravox no lo escuché, escuché solamente uno que se llama 'ha ha ha'...sinceramente no me acuerdo mucho lo que alli acontece

saludos

Mr. XVII dijo...

Gran gran década... me voy a bajar el disco de Ultravox que no lo escuché...

saludos y suerte... lo agrego a favorito para seguir con detenimiento sus dichas...

Perry Mastrángelo dijo...

Gracias, estimados. Los he linkeado a ambos.

Gran década los 80. Lamento que se la relacione con Madonna, Michael y el ataque ochentoso.

En vez de tanta moda retro habría que sentarse a escuchar un poco más.

Saludos