viernes, 8 de octubre de 2010

Pixies - Luna Park, 06/10/2010





¿Que no les interesa editar material nuevo? No importa, son los Pixies. ¿Que no se despegan de las versiones de estudio, de la recreación fiel? Qué va, enfrente están los Pixies. En el imaginario melómano, los Pixies son algo así como sagrados, tal vez por obra de esa discografía breve e inmaculada que el cuarteto de Boston dejó para la posteridad antes de su extenso hiato. La ausencia de discos flojos, de traspiés, en suma, de signos de decadencia, les concede, diecisiete años después, una frescura y credibilidad prístinas. Y en el medio todo está Doolittle, esa obra cumbre que vuela sesos, la que reivindican, desde 2004, aquí y en todas partes de principio a fin, o casi.

A las 20.45 puntual, "Bone Machine" permitió a los 7 mil espectadores saldar cuentas de tiempos largos, y el Luna Park se convirtió en lo más parecido al centro de una licuadora. El gordo Black Francis, Kim Deal, David Lovering y Joey Santiago, con su desaliño espontáneo a cuestas, desataron su torbellino ante un incrédulo ejército de pixianos que se frotaba los ojos al tiempo que gozaba extasiado.

Las cartas estaban echadas: de un lado, los Pixies, ofrendando con carismática parquedad sus primeros espasmos loud-quiet-loud en Argentina; del otro, una concurrencia enloquecida que ovacionaba cada paso de estos maestros en el arte hacer mucho con poco, aspecto que abarca no solo la precisa economía del guitarrista Joey Santiago y la bajista Kim Deal, sino también la sencilla pero interesante puesta y la escasa comunicación con el público.

Se suceden “Something Against You”, “Holiday Song” y “Nimrod's Son”, estridentes pero poco ayudadas por la horrible acústica del recinto. Los pogos son descomunales y los aullidos de Francis ponen los pelos de punta.

Sin embargo, el ojo del huracán llegaría con los primeros acordes de “Debaser” y se consolidaría con la letal seguidilla de “Tame”, “Wave Of Mutilation”, “I Bleed” y “Here Comes Your Man”. Para el momento del esperado mantra de “Monkey Gone to Heaven” la victoria era total. El clímax de Doolittle, “No. 13 Baby”, “Hey” y “Gouge Away” le cedió el paso a un segmento demoledor que incluyó el cover de Neil Young “Winterlong” y dos gemas de dudoso español provenientes del EP Come on Pilgrim (1987), “Isla De Encanta” y “Vamos”.

“Where is my mind?”, primero de cuatro bises, anunciaría el comienzo del fin del esperado debut del cuarteto de Boston en suelo argentino, desarrollado en un lapso decididamente ramonero en proporción a lo nutrido del set (veintiocho temas en hora y media).

Al encenderse las luces la concurrencia parecía empachada. Sonrisas, caras felices. Una desconcentración rápida y alegre. No sabemos si fue el mejor show de la historia, o de nuestra historia, ni nos interesa; tampoco nos vamos a poner a discutir la noción de “reunión fraudulenta”, total, en este momento, ¿a quién le importa? Habían tocado los Pixies, verdaderos pilares de la música alternativa norteamericana de fines de los ochenta y primeros noventa, de enorme legado e influencia. ¿Quién les quita lo bailado?

Setlist: Bone Machine - Broken Face - Something Against You - Holiday Song - Nimrod's Son - Debaser - Tame - Wave Of Mutilation - I Bleed - Here Comes Your Man - Monkey Gone To Heaven - Mr. Grieves - Crackity Jones - La La Love You - No. 13 Baby - Hey - Gouge Away - Velouria - Dig for Fire- Winterlong (cover de Neil Young) - Caribou - U-Mass - Isla De Encanta -Vamos.
Encore: Where Is My Mind? - Gigantic. Encore 2: Wave of Mutilation (UK Surf) - Planet Of Sound.

2 comentarios:

snakefinger dijo...

Muy buena reseña para un show que me dejó sin palabras. Ya amaba a los Pixies desde antes, ahora imaginate...
Algún que otro 'pero' podría poner, PERO no, que la emoción me invada y me ciegue por completo.
saludos!!

Perry Mastrángelo dijo...

Tal cual. Además, si te ponés a buscar peros no podrías salir a disfrutar prácticamente de ningún espectáculo.

Por otra parte, lo de los Pixies fue impresionante, ¿qué se puede agregar? Tal vez el único déficit siga siendo la falta de material nuevo... o tal vez esté mejor así. Por el momento no importa.