
THE RAMONES – Rocket To Russia (1977)
Las máximas punks de simpleza, inmediatez y energía ya habían sido sobradamente desplegadas en los soberbios Ramones (1976) y Leave Home (1977). Pero en Rocket To Russia aparece la mediación de un correcto trabajo de producción, palpable en escuetas sobregrabaciones, instrumentación recargada y una mayor riqueza de matices e influencias, lo cual incrementa el potencial de este irrebatible compendio de obsesiones ramoneras musicales y filosóficas. Insoslayable biblia alumbrada en el gran año punk.
Claves: “Rockaway Beach”, “We’re a Happy Family”, “Teenage Lobotomy”.
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AIR – 10 000 Hz Legend (2001)
El segundo álbum de Air (si descontamos la banda sonora de The Virgin Suicides) puede resultar un verdadero peligro para la salud mental. El dúo galo que supo deleitar a los amantes del buen pop con su exquisito debut Moon Safari (1998), aparece en el nuevo siglo pretendiendo llevarse todo por delante y borrar todo vestigio del “french-touch” a fuerza de orquestaciones, arreglos estridentes e invitados de la talla de Beck… pero lo que cosecha es un irritante, sobreproducido y forzado callejón sin salida. Gente inteligente, Dunkel y Godin bajarán un cambio y saldrán airosos del mismo tres años después con Talkie Walkie (2004), repleto de buenas ideas filtradas por la mano sabia del productor Nigel Godrich.
Claves: “How Does It Make You Feel”, “Radio #1”, “Radian”.
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GENESIS – We Can’t Dance (1991)
Último registro de estudio de Genesis con Phil Collins a la cabeza, que viera la luz en el mismo año que, por ejemplo, Nevermind, o Screamadelica de Primal Scream, lo cual habla de cuán alejado estaba el trío de cualquier atisbo de mera observación del panorama. Interminable, exasperante y dinosáurico, el disco acusa, cuándo no, la más absoluta corrección interpretativa, pero rodeada de un halo de aburrimiento constante. En We Can’t Dance los números anodinos, innecesariamente extensos e indecentes se apilan a montones, lo que convierte la escucha completa en poco menos que un viaje a Marte en el colectivo 60. Solo el efectivo “Jesus He Knows Me”, la parte instrumental de “Living Forever” y la misma de “Fading Lights” parecen sacudir el óxido de estas tres cansadas almas que a sus cuarenta y pico ya estaban a un paso de sellar su decadente final.
Claves: “Jesus He Knows Me”, “Living Forever”, y si se quiere, “Fading Lights”.
1 comentarios:
El de Ramones es un gran disco, al igual que todos de esa era del grupo.
El de Air no lo he oido y el We Can't Dance es simplemente... bueno ud ya sabe
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