jueves, 4 de agosto de 2011

Soda Stereo revisitado III



Para mediados de 1986 la sodamanía ya era evidente y las giras, interminables. Perú, Chile, Venezuela... los nuevos mercados hacían fila para cerrar con esta banda que estaba generando histeria adolescente por doquier, y sobre la cual también caían sonoros ataques detractores.

El contrato exigía un disco por año, y un agotado Cerati se topó un buen día con un puñado de toscas maquetas sin letra y la exigencia de entrar a grabar pocas horas después. En esa misma noche de insomnio y cristales blancos, el líder escribiría de un tirón casi todos los textos de lo que será su próxima placa, a ser registrada en los ruinosos estudios Moebio. Un concurso radial de letras y una cantante amiga (Isabel de Sebastián) taparían los últimos huecos de sequía lírica. Y sin proponérselo, bajo una presión agobiante y enormes problemas técnicos, los Soda delinearían lo que será su primera obra maestra.

Signos derrama sutileza. El trío endurece sus influencias y apela a la semiótica para desarrollar una obra plagada de apariencias, fantasías sexuales, obsesiones y objetos o personas que están pero no están. Más orgánico, acústico que su predecesor, el álbum despliega una tranquila desesperación que no descarta concesiones al baile (“Persiana Americana”, “Prófugos”), y en ese mismo movimiento comulga con el dark aún en apogeo. La crítica los elogia y el éxito es sencillamente arrollador.


Links: 
U2 – The Unforgettable Fire (1985)
The Cure – The Head on the Door (1986)
Fricción – Consumación o consumo (1986).

3 comentarios:

Sr. Alga dijo...

Este es mi segundo disco favorito por muchas razones que demoraria en explicar... Ademas que contiene El Rito, Mi tema favorito de Soda

Saludos

snakefinger dijo...

Mirá, iba a decirte que estaba procesando lo que me escribiste sobre bandas como Swans, Butthole, Birthday y las cloacas.....pero, ésto me dejó estúpido, aun más de lo que soy:

"Esa manga de forajidos, Blixa incluido, en plena caída del sol… quince mil personas contemplando en silencio… y uno, ahí, colocado, en una percha, mirando sin decir nada…"

Ahora yo quedé en una percha sin poder decir nada! Si hay UN recital al que volvería en el tiempo y asistiría como si se tratara de una cuestión de vida o muerte, es precisamente ese de los Bad Seeds...(en el 96 tenía 14, hay empatía generacional parece).

Por el momento no sé qué más decir...ah! si, 'Signos' es un discazo.

Saludos!!

Perry Mastrángelo dijo...

Gracias, muchachos.

Snake: claro que hay empatía generacional! En general soy un agradecido de haber vivido conscientemente la década del 90, donde todavía había margen para cierta ebullición, cierta sorpresa.