sábado, 3 de septiembre de 2011

Soda Stereo revisitado V



La nueva década puso al trío ante una encrucijada: repetir el esquema de exasperante normalidad testeado en Doble Vida o redoblar la apuesta e integrar la nueva información que llegaba y volaba la cabeza de Gustavo Cerati, quien asimismo atravesaba una etapa de recupero de viejas pasiones valvulares. Había corrido agua bajo el puente. La escena independiente, a ambos lados del océano, era un hervidero. La siempre ultra-receptiva antena del líder de Soda recibía con gozo estos nuevos estímulos, en parte auspiciados por el nuevo colaborador, Daniel Melero, hombre difícilmente asociable a una producción complaciente.

Así pues, Soda inaugura la nueva década a puro guitarrazo y dotando a su factoría pop de un tinte dramático y visceral. Si el riff que ametralla “En el séptimo día” anticipa algo, es esta verdadera celebración del instinto donde aparecerá el sexo salvaje, el resentimiento, la soledad y la angustia, ideas coherentes con un imponente marco musical que dinamita las dubitaciones del trabajo anterior. La base Bosio-Alberti suena como nunca y hasta los momentos acústicos, como el spinetteano “Té para 3” o “1990”, cargados de finos arreglos melódicos, sustentan sin fisuras la cruda idea matriz.

Pese a su horrible portada, Canción Animal sería rápidamente reconocido como la definitiva obra maestra del grupo más exitoso de América Latina, presto nuevamente para arrasar de manera alevosa en todos los aspectos posibles: encuestas, ventas, convocatoria. Soda Stereo pronto conocería hitos que hablarían de un gigantismo prácticamente imbatible. La interminable Gira Animal, dos Vélez repletos en 1990, catorce Gran Rex en julio de 1991 y el concierto en la Av. 9 de Julio de diciembre de ese año, donde se congregarían al menos doscientas mil almas, confirmarán un pico de popularidad que, no obstante, hará mella en un trío cansado y ya con signos de deterioro interno.

A nivel suceso, más lejos no se podía llegar. En declaraciones de Cerati registradas días después del megashow porteño, en consonancia con el grito de auxilio que suponía el hit “Hombre al agua”, aparecía la idea parar la pelota o, al menos, barajar y dar de nuevo; seguir la corriente llevaría indefectiblemente al quiebre emocional y físico, y eso, obviamente, no le convenía a nadie.

Links:
Pescado Rabioso – Desatormentándonos (1972)
The Stone Roses – The Stone Roses (1989)
Ride – Nowhere (1990).




3 comentarios:

Sr. Alga dijo...

Creo que en mi blog ya lo dije todo sobre este disco

Kamaswami dijo...

Cierto que portada de mierda!
..el disco excelete

Dr. Dada dijo...

Kamaswami, me sacaste las palabras del teclado...