miércoles, 14 de septiembre de 2011

Soda Stereo revisitado VI



El año ’92 encuentra al cerebro de Soda Stereo directamente obsesionado con la idea de tomar distancia, al menos en lo musical, de cuanto lo rodeaba. Ya el Rex-Mix (1991) y su inédito "No necesito verte (para saberlo)", y las versiones tecnificadas de “Prófugos” y “En camino” desplegadas en el último año anticipaban el camino abierto, primero por influencias de la Inglaterra de avanzada, luego por su sociedad cada vez más fructífera con Daniel Melero y, en última instancia, por el hecho de contar con estudio propio (Supersónico).

Colores Santos, el impar experimento firmado por Cerati/Melero, perpetrado en el muy bien provisto búnker de Villa Urquiza, constituyó el primer factor de desorientación para los desprevenidos fans. Y mientras el luminoso mantra de “Vuelta por el Universo” se desparramaba forzadamente en la programación radial, el trío daba forma a Dynamo, su disco más rupturista, el que recogería las vibraciones del cimbronazo indie facilitado por la movida de madchester y el shoegaze.

Este salto de eje implicará un uso masivo de efectos de modulación, samplers, estructuras hipnóticas, y una mirada que, a contramano del creciente realismo noticiario, dirigiría sus coordenadas hacia lo más profundo del inconsciente. ¿Qué quedaba, entonces, «de aquel amor de música ligera», ante tal abrazo a la introspección y al ruido blanco generado por capas y capas de guitarras y teclados? A simple vista, poco. “Primavera 0” sería la conexión elegida por la compañía, a pesar del grupo, para intentar sostener una escucha a gran escala.

De este modo, tal como insinuaba un joven Pablo Schanton en una revista de escasa circulación, la gran bestia pop se hacía depositaria de un gesto, el de “entrenar” el convencionalista, limitado y poco informado oído masivo argentino: electricidad para las masas. Como era de esperar, el fan promedio huirá despavorido de la (des)carga energética que supone Dynamo.

Como para redondear ese gesto, la misma banda que apenas un año antes reunía a un cuarto de millón de personas en la 9 de Julio, presentaría su flamante álbum en un Obras teñido de rojo, y sostendría en ese recordado ciclo a un puñado de bandas alternativas emergentes. Entretanto, a unas pocas cuadras, el peor Serú Girán materializaba una de las reuniones más fraudulentas y patéticas que se recuerde. Un lindo contraste que, a causa del colapso humano y la interrupción abrupta de la gira consecuente, no podrá ser disfrutado de manera plena.


Links: 
My Bloody Valentine – Loveless (1991)
Ultra Vivid Scene – Joy 1967-1990 (1990)
Babasónicos – Pasto (1992).


3 comentarios:

Sr. Alga dijo...

El disco mas subvalorado de Soda,como dijo Cerati, es desarmar Cancion Animal y armarlo de otra forma... Segun lei este disco seria una de las grandes influencias para los grandes discos de la primera etapa de Lucybell, tanto que el baterista de Lucybell fue testigo de la grabacion de su siguiente y ultimo album de estudio... Dynamo es un discazo no tan facil de digerir y poco accesible para niñas adolecentes que les hacen falta mas que vitaminas..

Salud

Dr. Dada dijo...

Hace mucho q no escucho este disco.. pero con tal reseña es imposible evitarlo por más tiempo (aparte, como si quisiera jajaja).. gracias por la ayuda-memoria...

Perry Mastrángelo dijo...

Es cierto lo que dice Alga, Cerati ha puesto "paños fríos" diciendo que el Lp era un Canción Animal bajo el agua, o borroneado. Guste o no, y conste que no utilicé la palabra "experimental", el disco es un punto de ruptura y supuso, a su modo, un verdadero riesgo artístico. Con todo lo que se puede criticarle a Soda, siempre valoré eso: el de surfear en nuevas tendencias con un buen nivel de calidad, y buenos resultados.

El de Dynamo fue un gesto, precisamente, que les dio más credibilidad a nivel artístico. Recuerdo que antes de eso, amado u odiado, Soda era Soda. Ahora era "otra cosa". ¿Se entiende la idea? Había que estar en la época, en el momento para entenderlo. En el colegio, para la gilada, era como que ya fue; para mí era una osadía declararme fan y portar la tapa de Dynamo en la carpeta. Era casi como escuchar un grupo indie o desconocido. Era como que uno portaba un secreto. Ríanse, tienen razón, pero a los 14 años lo viví así.

El trío perdió público, y mucho. Yo fui testigo jaja. Estuve en Obras al lado de un grupete con cara de poker que esperaba ansioso por De Música Ligera, mientras el trío se despachaba con Dynamo en su totalidad.