lunes, 25 de julio de 2011

Soda Stereo revisitado II



Un lúcido escriba (Rafael Abud) arriesgó que si con su debut Soda Stereo no se convertía en el nuevo boom del rock argentino, pasaba a retiro efectivo. El productor Cachorro López les auguró un gran verano ’85, en tanto que el mejor Charly García los visita en el Teatro Astros en su búsqueda de bandas soporte. Y las canciones nuevas que el grupo iba metiendo en su ajetreo cada vez más febril ganaban en fuerza, en precisión. Tal como declarara el director de arte y amigo Alfredo Lois, la banda “ya no era una gaseosa”. Soda entraba rápidamente en su primera madurez.

Nada Personal supone un notable avance para Cerati, Bosio y Alberti, quienes endurecen su sonido sin perder enlaces con la agilidad demostrada en su placa debut. Muy seguros de sí mismos, y haciéndose cargo de su creciente éxito, los Soda encaran solos el trabajo de producción y se despojan de su aspecto más festivo para ahondar en una musicalidad más compleja y moderna, con claras intenciones de trascendencia. La lírica de Cerati, aún algo ingenua, adquiere una densitud que lo lleva a hablar de comunicaciones vacías y juegos de seducción en lugar de los bíceps de su novia. Las estridentes baterías electrónicas hacen buen juego con el sonido camaroso y cargado de delays y chorus. Los teclados del Zorrito Quintiero, a la sazón el cuarto Soda, ganan protagonismo.

El trabajo, aun sin ser brillante, deja al descubierto el afán del trío por superarse sin repetir fórmulas y eludir un futuro de olvido y reflote patético a manos de alguna siniestra ola de nostalgia. Nada Personal sube unos escalones y, a caballo de las primeras canciones de las cuales Cerati se sentirá orgulloso, deja al grupo la puerta abierta para la conquista del país primero, y luego de América Latina.


Tracks: Nada personal - Si no fuera por... - Cuando pase el temblor - Danza Rota - El cuerpo del delito - Juegos de seducción - Estoy azulado - Observándonos (Satélites) - Imágenes Retro – Ecos.

Links: Duran Duran – Seven and the Ragged Tiger (1983); The Cars – Heartbreak City (1984); David Bowie – Tonight (1984); Charly García – Piano Bar (1984).

domingo, 17 de julio de 2011

Soda Stereo revisitado I

Soda Stereo se forma durante la guerra de Malvinas, en 1982. Justamente, si hay un hecho clave para entender la explosión del rock argentino a nivel masivo fue este conflicto bélico con el imperio británico, que desató una ola de argentinidad capaz de ensalzar lo que antes se denostaba y se juzgaba peligroso, y, por parte del poder, de dar vía libre en cuanto a difusión a quienes se les solía negar, mediante la prohibición de la música cantada en idioma inglés.

Esta sistemática e interesada vuelta de tuerca no salvó de la masacre a los centenares de pibes que no volvieron del Atlántico Sur, ni dilató el final del ciclo más nefasto de la historia argentina, pero contribuyó a pesar de ella a crear condiciones favorables a la propagación de una “nueva ola” de rock local, que desembocaría en una suerte de era dorada cuyo legado sigue flotando aún hoy.

La caída de la dictadura y el consecuente retorno a la democracia devolvió la vida política a la ciudadanía, y un ambiente de fervorosa alegría y optimismo se propagó con la asunción de Raúl Alfonsín en diciembre de 1983. Esta primavera radical coincidió con el triunfo definitivo de los neoliberalismos en los centros de poder. Coherente con ello resultó el apogeo de la new wave más hedonista, que aquí tomó la forma de reacción contra las mastodónticas figuras del rock argentino de los ’70 y que confluyó con la algarabía democrática.

Gustavo Cerati choca con Zeta Bosio en la carrera de publicidad, en el año ’80. Intercambian discos de Police, XTC, Elvis Costello, Sex Pistols y Bob Marley. Se hacen buenos amigos, se juntan a zapar con otros jóvenes colegas, y transitan variedad de bandas, formaciones y experiencias hasta dar con Charly Alberti, quien andaba cortejando a la hermana de Gustavo.

La química entre los tres es instantánea, y comienza un febril paseo por el under porteño que los lleva a compartir escenario con grupos como Virus, Sumo y Los Twist. Un hombre fuerte de la CBS los ve en el pub La Esquina del Sol y les abre la puerta grande de la industria discográfica. De la mano de una hábil manera de complementar imagen, música y estética, Soda Stereo deviene velozmente en el grupo más convocante de Latinoamérica, y en un pilar del rock producido en el subcontinente.

He aquí la primera parte de su discografía comentada.






Producido por un Federico Moura sorprendido por la autosuficiencia del trío, el debut de Soda capta sólo en parte la celebrada energía cuasi-punk que solía derrochar el grupo en sus directos de ese entonces y que le había otorgado una temprana reputación entre los habitués del under porteño.

Concebido y alumbrado en pleno amanecer democrático, Soda Stereo complementa su dinámico marco musical con unas líricas inocentes que se permiten ironizar sobre la cultura “diet”, la televisión alienante y sobre las propias pretensiones como grupo.

Sin virtuosismos, los integrantes detentan fuertes roles y un gusto musical más atento a lo que ocurría en las islas británicas que al oxidado y aburrido panorama local. The Police, Madness, XTC y Specials aparecen como influencias más que obvias en este fresco primer álbum salpicado de reggae, ska y new-wave, cuyos hits más resonantes serían “Sobredosis de TV”, “Te hacen falta vitaminas” y “Un misil en mi placard”.


Tracks: ¿Por qué no puedo ser del Jet-Set? - Sobredosis de TV- Te hacen falta vitaminas - Trátame suavemente - Dietético - Tele-Ka - Ni un segundo - Un misil en mi placard - El tiempo es dinero - Afrodisíacos - Mi novia tiene bíceps.

Links: The Police – Outlandos D’Amour (1978) y Reggatta de Blanc (1979); Specials – Ídem (1979); Madness – One Step Beyond (1979); Virus – Wadu-Wadu (1981); Los Twist – La Dicha en Movimiento (1983).