miércoles, 28 de septiembre de 2011

Soda Stereo revisitado VII



Hoy en día es habitual que los artistas se tomen entre dos y cuatro años para sacar a la calle material nuevo. Pero antes, cuando las reglas del juego eran otras, semejante lapso podía dar lugar a pensar en una separación, o en el mejor de los casos, en un largo e indefinido descanso. En el caso de Soda, este silencio fue testigo de la gestación y ascenso del rock barrial, coherente con el proceso político en curso, y también del apogeo del llamado Nuevo Rock Argentino, encabezado, entre otras, por bandas que habían sido elegidas para telonear al trío en la presentación de Dynamo, como Babasónicos y Juana La Loca.

Pero así como el hiato permitió la primera incursión solista de Cerati (Amor Amarillo, 1993), también posicionó al grupo como un “clásico” habilitado para tomarse cualquier concesión, inclusive la de considerarse a sí mismo como tal. Por ello, exasperadamente conscientes de su status dentro de la escena, y quizás ya pensando en cerrar el círculo, Gustavo, Charly y Zeta encaran su nuevo material mirando “hacia adentro”, es decir, basándose en su propia obra, aunque, cuándo no, con un ojo puesto en lo contemporáneo. El paralelo con el Abbey Road beatle que establecía Cerati en una entrevista para MTV no era casual ni caprichoso. Grabado en Londres y Buenos Aires, Sueño Stereo será una especie de resumen, un autohomenaje, cuyos primeros ensayos también tendrían cualidades terapéuticas no sólo para un Bosio golpeado por la tragedia, sino para un grupo cuya ruptura se venía gestando al menos desde 1991.

“Ella usó mi cabeza como un revólver”, con su título extraído de “Planet Queen” de T Rex, abre con todo un disco cuyos tracks revelan un origen de zapada patente en largas introducciones y desarrollos cansinos, apenas sacudidos por el pop saltarín de “Zoom”, el rock sinuoso de “Paseando por Roma” y el voltaje de “Ángel Eléctrico”. Asimismo, el trío navega con comodidad por bellas lagunas electroacústicas (“Crema de estrellas”, “Pasos”, “Efecto Doppler”), se da el gusto de propinar una página ambient (“X-Playo”), y amplía, líricamente, una cosmovisión mística que alcanza su pico en “Planta”, derivada de una experiencia chamánica.

El disco será muy bien recibido por crítica y público, y la serie de ocho shows en el Gran Rex mostrará a un Soda cómodo, sonriente, orgulloso de un material que no desentonaba con los grandes éxitos de su carrera (como sí lo hacía la propuesta de su antecesor), ante un público fiel y renovado. También persistieron (aunque por fuera de esta serie de conciertos) gestos de apadrinamiento hacia una nueva generación de músicos alternativos, que vieron u oyeron en la bestia pop una legitimación de unas sonoridades «otras», opuestas al tenaz conservadurismo que empezaba a propagarse como nube de gas venenoso. Y mientras las especulaciones sobre el futuro del grupo se diluían con declaraciones crípticas, el material sobrante del flamante álbum y una invitación de MTV mantendrían el kiosco abierto un tiempo más.


Links: 
Blur – The Great Escape (1995)
Stereolab – Mars Audiac Quintet (1994)
Spiritualized – Pure Phase (1995)


miércoles, 14 de septiembre de 2011

Soda Stereo revisitado VI



El año ’92 encuentra al cerebro de Soda Stereo directamente obsesionado con la idea de tomar distancia, al menos en lo musical, de cuanto lo rodeaba. Ya el Rex-Mix (1991) y su inédito "No necesito verte (para saberlo)", y las versiones tecnificadas de “Prófugos” y “En camino” desplegadas en el último año anticipaban el camino abierto, primero por influencias de la Inglaterra de avanzada, luego por su sociedad cada vez más fructífera con Daniel Melero y, en última instancia, por el hecho de contar con estudio propio (Supersónico).

Colores Santos, el impar experimento firmado por Cerati/Melero, perpetrado en el muy bien provisto búnker de Villa Urquiza, constituyó el primer factor de desorientación para los desprevenidos fans. Y mientras el luminoso mantra de “Vuelta por el Universo” se desparramaba forzadamente en la programación radial, el trío daba forma a Dynamo, su disco más rupturista, el que recogería las vibraciones del cimbronazo indie facilitado por la movida de madchester y el shoegaze.

Este salto de eje implicará un uso masivo de efectos de modulación, samplers, estructuras hipnóticas, y una mirada que, a contramano del creciente realismo noticiario, dirigiría sus coordenadas hacia lo más profundo del inconsciente. ¿Qué quedaba, entonces, «de aquel amor de música ligera», ante tal abrazo a la introspección y al ruido blanco generado por capas y capas de guitarras y teclados? A simple vista, poco. “Primavera 0” sería la conexión elegida por la compañía, a pesar del grupo, para intentar sostener una escucha a gran escala.

De este modo, tal como insinuaba un joven Pablo Schanton en una revista de escasa circulación, la gran bestia pop se hacía depositaria de un gesto, el de “entrenar” el convencionalista, limitado y poco informado oído masivo argentino: electricidad para las masas. Como era de esperar, el fan promedio huirá despavorido de la (des)carga energética que supone Dynamo.

Como para redondear ese gesto, la misma banda que apenas un año antes reunía a un cuarto de millón de personas en la 9 de Julio, presentaría su flamante álbum en un Obras teñido de rojo, y sostendría en ese recordado ciclo a un puñado de bandas alternativas emergentes. Entretanto, a unas pocas cuadras, el peor Serú Girán materializaba una de las reuniones más fraudulentas y patéticas que se recuerde. Un lindo contraste que, a causa del colapso humano y la interrupción abrupta de la gira consecuente, no podrá ser disfrutado de manera plena.


Links: 
My Bloody Valentine – Loveless (1991)
Ultra Vivid Scene – Joy 1967-1990 (1990)
Babasónicos – Pasto (1992).


sábado, 3 de septiembre de 2011

Soda Stereo revisitado V



La nueva década puso al trío ante una encrucijada: repetir el esquema de exasperante normalidad testeado en Doble Vida o redoblar la apuesta e integrar la nueva información que llegaba y volaba la cabeza de Gustavo Cerati, quien asimismo atravesaba una etapa de recupero de viejas pasiones valvulares. Había corrido agua bajo el puente. La escena independiente, a ambos lados del océano, era un hervidero. La siempre ultra-receptiva antena del líder de Soda recibía con gozo estos nuevos estímulos, en parte auspiciados por el nuevo colaborador, Daniel Melero, hombre difícilmente asociable a una producción complaciente.

Así pues, Soda inaugura la nueva década a puro guitarrazo y dotando a su factoría pop de un tinte dramático y visceral. Si el riff que ametralla “En el séptimo día” anticipa algo, es esta verdadera celebración del instinto donde aparecerá el sexo salvaje, el resentimiento, la soledad y la angustia, ideas coherentes con un imponente marco musical que dinamita las dubitaciones del trabajo anterior. La base Bosio-Alberti suena como nunca y hasta los momentos acústicos, como el spinetteano “Té para 3” o “1990”, cargados de finos arreglos melódicos, sustentan sin fisuras la cruda idea matriz.

Pese a su horrible portada, Canción Animal sería rápidamente reconocido como la definitiva obra maestra del grupo más exitoso de América Latina, presto nuevamente para arrasar de manera alevosa en todos los aspectos posibles: encuestas, ventas, convocatoria. Soda Stereo pronto conocería hitos que hablarían de un gigantismo prácticamente imbatible. La interminable Gira Animal, dos Vélez repletos en 1990, catorce Gran Rex en julio de 1991 y el concierto en la Av. 9 de Julio de diciembre de ese año, donde se congregarían al menos doscientas mil almas, confirmarán un pico de popularidad que, no obstante, hará mella en un trío cansado y ya con signos de deterioro interno.

A nivel suceso, más lejos no se podía llegar. En declaraciones de Cerati registradas días después del megashow porteño, en consonancia con el grito de auxilio que suponía el hit “Hombre al agua”, aparecía la idea parar la pelota o, al menos, barajar y dar de nuevo; seguir la corriente llevaría indefectiblemente al quiebre emocional y físico, y eso, obviamente, no le convenía a nadie.

Links:
Pescado Rabioso – Desatormentándonos (1972)
The Stone Roses – The Stone Roses (1989)
Ride – Nowhere (1990).