viernes, 9 de marzo de 2012

Roger Waters, The Wall Live - Estadio River Plate, 7/3/2012





A esta altura, la temática del paquete The Wall es prácticamente de dominio público. Ir al detalle implicaría repetir lo plasmado en miles de notas periodísticas de los últimos días, lo cual nos lleva directo al grano. También se ha hablado, con o sin razón, del enorme e inexplicable éxito local de esta serie de conciertos, así como de las contradicciones que se generan en el corazón de la obra en tanto espectáculo multitudinario y en tanto el propio Roger Waters como una millonaria estrella de rock. Sin embargo, no entraremos en esos puntos, al menos por ahora.

Desde nuestra humilde postura, pues, y yendo a las estrictas dos horas veinte de show (contando el intermedio) solo queda aseverar que realmente el espectáculo es avasallante. Incluso se puede decir que el asistente es tomado por sorpresa desde su ingreso mismo al estadio, en tanto la radiante presencia del gigantesco muro que une las dos tribunas enfrentadas constituye un primer factor de asombro. Las dimensiones de la estructura son colosales, y el andamiaje del escenario, amenazante.

La actual puesta del trabajo alumbrado por Pink Floyd en 1979 resalta el aspecto teatral y lleva al límite, gracias a la tecnología, la idea original. El espectador será entonces, a partir de las primeras notas de “In The Flesh?”, bombardeado con estímulos provenientes de los cuatro puntos cardinales. El sonido es clarísimo, alto, y todo intento espontáneo de generar karaoke es neutralizado en el acto. Hasta el más futbolero de los asistentes se verá obligado a callarse la boca y entregarse al tifón de sonido, imágenes, luces y estruendos que sacuden el estadio en el transcurso del concierto. Momentos como la clastrofóbica “Don't Leave Me Now” o “Goodbye Cruel World”, cierre del primer acto (y del muro), son presenciados con un silencio reverencial. Los aplausos cerrados se combinan con reiteradas sensaciones de piel de gallina. Para alivio de los sentidos, el intervalo se convierte en la ocasión propicia para procesar al menos una parte de lo recibido.

Tal como la isla de la serie Lost, el muro, que oficia de pantalla, alimentado por decenas de proyectores, se revela como el verdadero protagonista de la velada. Su rol, que podría parecer a priori pasivo para el espectador inocente o desconocedor, crece y se resignifica con cada pasaje; actúa como depositario del arsenal de consignas políticas universales y, asimismo, encarna las ideas centrales de la narración como por ejemplo, después del intermedio, cuando “Hey You” –un grito de soledad– sea interpretada por la banda completamente oculta tras él; y luego, dejando a Waters empequeñecido mientras éste interpreta con energía los alocados actos del Pink fascista y la dramática –y grotesca– secuencia del juicio (“The Trial”).

Como era de esperarse, el derrumbamiento del muro y “Outside The Wall” clausuran un espectáculo impecable que borra las fronteras entre el rock, el teatro y la ópera, donde todo está en su lugar y tiene un por qué y un cómo. El público se retira lentamente, apabullado. Algún improvisado pide bises. Y mientras la pared se prepara para la próxima velada, sobrevuela el interrogante de si las grandes lecciones de la historia de The Wall, su profundo antibelicismo y espíritu libertario crearán una mella en, al menos, una parte de las miles de mentes que se concentraron allí; sería penoso que todos se retiraran como si se tratase de alguna rimbombante película de Steven Spielberg.

6 comentarios:

Martin dijo...

No voy a opinar lo que pienso del buen Roger y los shows que está dando en nuestro país, pero si voy a decir que vuestro letrado es tan prolijo y sincero como siempre... brindo por ello...

Perry Mastrángelo dijo...

¡Opine, opine, que esto no es 6-7-8!

Bueno, gracias por el cumplido, ante todo.

Creo entender tu postura por varias razones. La entiendo porque, aunque tal vez más vagamente, a mí también me gusta explorar esa "otra historia", la que se escribe desde los márgenes, la que lo saca a uno de los Zeppelin, de los Floyd, de la enciclopedia básica.

Sin embargo, desde ese rincón esculpido en piedra, esos grupos a los que la gente y el mercado los ha vuelto inmortales me siguen pareciendo infalibles. Vuelvo a ellos y no dejo de sorprenderme. Tienen con qué. Tal vez fui lobotomizado. Y lo acepto, porque Led Zeppelin III me estremece hasta el último huesito.

Si lo tuyo tiene que ver más con las contradicciones que sobrevuelan todo esto, también lo entiendo. En mi caso, hago mi mayor esfuerzo para separar este caso de un Bono por ejemplo. Creo que la obra de Waters es más densa y compleja, más rica e interesante. Tiene otra perdurabilidad en la memoria colectiva (?).
Y el concierto vale la Bono.

Salud!

Sr. Alga dijo...

Yo queria revisar este concierto, pero el que hizo en Santiago, pero no halle las palabras, creo que ud me ha quitado las palabras de mi teclado...
Buena reseña

Un saludo...

Por cierto, Aca en Mother el muro puso NI CAGANDO... Como pusieron por alla?

Perry Mastrángelo dijo...

También puso eso, supongo que debe ser la misma frase para todos los países de habla hispana. Sin embargo ese modismo no se usa mucho acá, para esos casos es más común el "ni en pedo".

A mí obviamente el espectáculo me impactó muchísimo, pero creo que para la reseña me ayudó el haber ido con expectativas moderadas, no porque no me interese, sino porque en esos días estuve requete ocupado.

Otra cosa que me hizo tomar "distancia" fue el hype, insoportable. Yo soy fanático, todo bien, pero una cobertura mediática exagerada. Y todas las reseñas del día siguiente decían exactamente lo mismo. Así que esbocé mentalmente algunas ideas y me salió de un tirón.

No soy prolífico, es más soy un haragán, pero cuando sale, sale.

Un abrazo

Martín dijo...

Me molestan las contradicciones de Waters consigo mismo y con la obra en si (las contradicciones que puede llegar a tener the wall como opera en si misma es producto de su mero existir, como el dadaismo cuando que catalogado como arte, así que esa no me molesta)...

Por otro lado detesto que hablen de una obra musical excelente, única y nueva cuando para mi muchas de las formas que tomo el disco y por las cuales fue galardonado están inspiradas (por así decirlo) en "Godbluff" de Van der graff generatory nadie lo sabe y ese disco quedo en el olvido mientras que the wall se vende mas que nunca (aunque ojo, no me malinterpreten, the wall no por eso deja de ser un discazo, pero esa teatralidad, esas voces, esos climas creo que waters los escucho 3 años antes de que el muro vea la luz chocar contra los ladrillitos que lo componen).

Y por sobre todo detesto a la gente del modismo, a la gente cool, a los boluditos que no saben ni quien fue Syd Barrett y que creen haber visto a pink floyd cuando sólo vieron una porción de ellos y a los que se llenaron la boca bastardeandolo y terminaron contradiciéndose a si mismos al ir a verlo...

(de los medio ni da hablar... es gastar mis huellas dactilares al pedo)

Saludos, again...

Perry Mastrángelo dijo...

Te entiendo perfectamente.

No escuché el disco de los Generator pero ese fenómeno que decís, como sabrás perfectamente, pasa y mucho. Dave Grohl se mató escuchando a Dinosaur Jr y ahí está él, en la cresta de la ola. Ese es otro cabal -entre tantos- ejemplo de sobrevaloración, para mí.

El punto de otorgarle originalidad y novedad a The Wall le corresponde a la gente, que sabemos, es vaga y abreva de fuentes cómodas. Estaría bueno recordar que en su momento la crítica fue bastante tibia cuando no lapidaria con la obra. Resultaba incómoda y hasta anacrónica.

En lo personal no me cabe duda de su calidad, es una obra con momentos de gran belleza, pero respecto a lo que sucede masivamente: ¡vamos! estamos hablando de un disco claustrofóbico, a priori insoportable para el hijo de vecino. O resulta que tal vez no.

La parte medio llena del vaso quizás tenga que ver con que es preferible, en una de esas, que se revalorice (incluso supravalorice) una obra de esas características y no otra peor. De lo contrario estaríamos navegando en un mar de mierda del cual no se saldría ni con un tanque atmosférico del tamaño del Titanic.

un abrazo!!