lunes, 1 de octubre de 2012

Fleet Foxes - Fleet Foxes (2008)


Todo aquel que busque nueva música (rock) de calidad sin dudas la encontrará, porque la hay, y la seguirá habiendo. Aunque es muy cierto que se viven tiempos confusos, de microtendencias y saturación de datos, donde faltan fenómenos aglutinantes, que gocen de cierta unanimidad, y donde los efectos de la inédita circulación de información aún están por verse. En tal sentido, el quinteto norteamericano Fleet Foxes, de corte folk rock pastoril, parece ser un honroso ejemplo de juventud hambrienta. No solo despliega una musicalidad exquisita, que atiende a rasgos que han caído casi en desuso como el canto a coro, sino que extrae el jugo de varias influencias reconocibles sin caer en el refrito, la recreación o la nostalgia: atemporalidad le dicen, ese escaso capital.

Su disco debut homónimo de 2008 es un canto a la belleza. En él abunda la instrumentación acústica, acariciada por alguna guitarra eléctrica, unas vocalizaciones grupales dignas de Crosby, Stills & Nash que erizan la piel, un trabajo percusivo minimalista y una imaginería bucólica y tristona. Temas como “White Winter Hymnal” y “Quiet Houses”, de estructuras sencillas y llevaderas, recogen lo mejor de Simon & Garfunkel, Cat Stevens y acaso de cierto rock adulto como el de America o Fleetwood Mac; quién sabe cuántas veces habrán sonado esos artistas en los autoestéreos de sus padres. Más adelante, en “Your Protector” la performance del grupo y la vocalización del líder Robin Pecknold alcanzan lo sublime sin toparse con el gigantismo, lo que habla de un uso discrecional de los recursos. La  colorida “He Doesn't Know Why”, por su parte, directamente parece rescatada de alguna joya oculta de los ’60. 

En Fleet Foxes no sobra ni falta nada, algo propio de los clásicos. Su aparente pachorra esconde grandeza. Sin embargo, la escucha de este hermoso álbum, de duración ideal, implica un interrogante amargo: ¿tendrá la banda de Seattle más tela para cortar? Si bien el sucesor Helplessness Blues (2011) no defrauda, nadie sabe lo que les deparará de aquí en más; lo que no les quita el mérito de haber facturado una obra imperecedera, de esas que hacen falta en momentos de abundantes mensajes y poco contenido.


Links: 
Fleetwood Mac - Tusk (1979)
Cat Stevens - Teaser and the Firecat (1971)
Kings of Convenience - Riot on an Empty Steet (2004).