viernes, 13 de abril de 2012

Mini reviews 8




SPIRITUALIZED - Let It Come Down (2001)



Tal como bien dice el sitio español Muzikalia, el álbum más accesible de Spiritualized, lo que sin embargo no lo hace más “comercial”. Jason Pierce, o J. Spaceman, as de la psicodelia inglesa contemporánea, pone toda su pasión por el gospel en primer plano y, wall of sound mediante, cumple con creces la difícil tarea de suceder a su obra maestra, Ladies and Gentlemen we are floating in space (1997), gracias a este hermoso LP que no descuida la raíz garagera (“On Fire”, “The Twelve Steps”) pero en el que sobresale el formato canción temáticamente centrado en el AMOR –así en mayúsculas– y en la divinidad. Este elevado compendio –en el cual han colaborado más de cien músicos– cuenta con puntos muy altos como la plácida “Anything More”, en la que Pierce se exhibe abatido, y un final que recicla una vieja gema de Spacemen 3, el cántico/plegaria, “Lord Can You Hear Me”, cuyo desgarrador clímax puede convencer de que el Creador existe.

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PHIL COLLINS - Both Sides (1993)



En 1993 el ex baterista de Genesis, tal vez aún mareado (?) con el éxito de But Seriously (1989), decide emprender un camino más intimista y ofrece un disco completamente ejecutado por él, al cual inclusive presenta, con su modestia habitual, como “el material más disfrutable que hice jamás”. Pero como todo relato tiene múltiples caras, tal como sostiene el “concepto” de este LP, para nosotros lo que Collins amasó en su estudio casero no es sino uno de los discos más aburridos de la historia, atiborrado de los elementos que tanto odio (a veces exagerado e irracional) generaron en su multitud de detractores. 

Gastada sensiblería, lentos que marchan a velocidad de molusco, colchones de teclados invariables, la omnipresente y ya quemada drum machine TR-808, dibujan un mar de cemento que solo se altera con el percusivo “Both Sides of the Story” y “We Wait and We Wonder”, donde Phil hasta se anima a pulsar una guitarra con resultados que preferimos omitir. El fiasco se redondea con un arte de tapa que devela por enésima vez un egocentrismo y falta de originalidad ya patológicos, que de cualquier modo nunca afectaron la integridad de su tanque de libras esterlinas.

miércoles, 4 de abril de 2012

Mini reviews 7



MAGAZINE - Real life (1978)



En pleno torbellino punk, tempranamente cansado de las estructuras de tres acordes, Howard Devoto abandona a los Buzzcocks y coloca avisos en revistas. Pide mentes abiertas, gustos refinados; obliga a los candidatos a escuchar Low de Bowie y The Idiot, de Iggy Pop. Responde, para esta primera formación de Magazine, un guitarrista de hábil mano derecha que luego hará historia con Siouxsie and The Banshees, un tal John McGeoch. En el acto, el vertiginoso single “Shot By Both Sides” preanuncia un exquisito álbum debut (producido por John Leckie) que capta el espíritu de época, pero lo combina con el art-rock de Roxy Music: teclados cuasi progresivos, guitarras que sacan chispas, más un Devoto filoso y alienado. Elevado hoy a la categoría “clásico de culto”, Real Life puede definirse como un elegante ataque de nervios, o algo así.

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KRAFTWERK – Autobahn (1974)



Tercer trabajo de la banda alemana fundamental de la música electrónica moderna, pergeñado por el dúo fundador Ralf Hütter y Florian Schneider en su intento por dotar a su arte, a la sazón muy abstracto, de un tinte más amigable. En Autobahn aparece un concepto, la idea del movimiento, del traslado, del transporte, nociones que más adelante los teutones sostendrán magistralmente en Trans Europa Express (1977), una de sus obras cumbres. La suite homónima, placentera, ambiental, compuesta por cuatro o cinco movimientos recurrentes, constituye sin dudas la gran joya de este álbum, aunque no se queda atrás el pop instrumental de “Kometenmelodie 2” y el oscuro minimalismo de “Morgenspaziergang”. Tal vez este no sea el mejor disco de Kraftwerk, pero le sobran méritos en cuanto a su robótica exquisitez y, más que nada, en tanto prólogo de algo grande por venir.