miércoles, 23 de octubre de 2013

Stereophonics - Graffiti on the Train (2013)





“¡Algo anda mal, mal, mal, ¡algo falla!”, decía Gustavo Cerati en “Te Hacen Falta Vitaminas” hace ya tres décadas. Pues, este diagnóstico es aplicable al presente de Stereophonics, que vuelven al ruedo con una elevada carga de melancolía cuatro años después de Keep Calm and Carry On.

Se supone que una banda corre riesgos cuando dota a su trabajo de una idea a priori diferente a lo esperable de ella. Eso puede salir bien o no, pero por lo general es algo saludable siempre y cuando el riesgo exista. El tiempo dirá si es el caso de Graffiti On The Train, donde los galeses liderados por Kelly Jones bajan no uno, sino varios cambios, tal vez motivados por penosas circunstancias como la muerte del baterista original Stuart Cable en 2010, a lo que se suma la partida, el año pasado, de su reemplazante, el argentino Javier Weyler. 

El tema es que lo que podría describirse como un efectivo disco de corte intimista también puede ser visto como un compendio de melodías de acotado vuelo y escasa sorpresa. De hecho, el bienintencionado despliegue de orquestaciones que acaricia la mayoría de las pistas del álbum parece dilapidado en desarrollos donde no sobran elementos de interés. Hasta la voz rasposa de Jones termina recordando más a la de Bryan Adams que a la del etílico rockstar deudor de Rod Stewart que, dentro de todo, hacía de las suyas en Performance and Cocktails (1999). 

Sin embargo, hilando fino, es posible apreciar aspectos notables. El single “Indian Summer” es un claro intento por emular al pop de la factoría de Jeff Lynne y tiene un seguro destino de clásico en el repertorio estereofónico. “Catacomb” quiebra la calma promediando el disco y brinda oxígeno a la sucesión de baladas, a lo que contribuye también el logrado dramatismo de “Roll The Dice” y la blusera “Been Caught Cheating”, cuya (buena) idea original era que fuera cantada por Amy Winehouse.

En última instancia, hay tal coherencia en la materia que hace a esta obra, que sobre el final el cantante admite su desvío del eje: “Estoy frente al espejo, hablándome; miro mi reflejo y parezco otra persona”. Bien uno podría decir que Stereophonics cuenta con la ventaja (relativa) de una trayectoria que los habilita para hacer pasar este bajón como síntoma de crecimiento, pero ellos mismos, a la luz de este disco poco atractivo, se encargan de cerrar la puerta a nuevas chances. No hay nada que hacer aquí.


Links: Stereophonics - Decade in the Sun: Best of Stereophonics (2008). Oasis - Don't Believe the Truth (2005). Ocean Colour Scene - Painting (2013).

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