jueves, 28 de noviembre de 2013

David Bowie - The Next Day (2013)



Es muy cierto que el secretismo, la falta de señales de vida, fue la mejor estrategia publicitaria para un Bowie que de eso sabe mucho, y que a una década de su último trabajo reaparece con unas cuantas arrugas más pero con las mañas intactas (¿no había otra frase hecha...?).

Disco esperadísimo, The Next Day, desde su título, comprende un guiño al pasado y a un futuro incierto, aunque la mirada retrospectiva, que no retrógrada, parece ser su rasgo saliente. La intervención del artista Jonathan Barnbrook sobre la portada del seminal “Heroes” de 1978, la producción de Tony Visconti, así como la elegante frialdad de sus catorce canciones, evidentemente conectadas con la aclamada “trilogía de Berlín”, pueden rápidamente ser procesadas en ese sentido. 

Y claro, en el interior profundo hay más, bastante de hecho, como las imágenes melancólicas de un momento y un lugar ya lejanos que el Duque evoca en “Where Are We Now?”, el taciturno primer corte, o la opresión after-punk (proceso sobre el que Bowie goza un porcentaje de paternidad) de “Heat”, que en teoría cierra este extenso álbum. 

El camaleónico músico inglés, asimismo, recurre como siempre a fórmulas de pura clave pop, como la efectiva simpleza de “Valentine’s Day” o “I’d Rather Be High”, uno ya lanzado como single, el otro firme candidato a serlo, al igual que casi cualquiera de los tracks (son diecisiete con los bonus) que sobreocupan esta placa.

El personal involucrado merece su propio párrafo. Gerry Leonard y Earl Slick (guitarras), Gail Ann Dorsey y Tony Levin (bajo), Zachary Alford y Sterling Campbell (batería), cada uno con su propia historia en el mundo bowieano, conforman un elenco rotativo muy eficaz aunque con un halo rutinario que lo deja en cierta desventaja respecto de la manga de forajidos que acompañara a nuestra estrella a fines de la década del 70. Comprobar su funcionamiento en directo podría ser una buena manera de dejar de lado este aspecto, si es que alguien lo notó, aunque se dice por ahí que las giras no están entre los planes del bueno de David. Habrá que esperar a ver qué pasa.


Links: David Bowie - Lodger (1979). David Bowie - Hours... (1999). Gary Numan - Splinter (2013).


miércoles, 13 de noviembre de 2013

Blur / Café Tacuba, Ciudad del Rock, 2/11/13


Coxon y Albarn, dúo dinámico


¡Nos olvidamos de Blur! Las últimas semanas fueron tan complicadas en la vida institucional de Pop is Dead, que la simple tarea de reseñar su show del sábado 2 de noviembre quedó durante varios días en un tercer, cuarto, quinto plano.

Suponemos, por ello, que es poco lo que podemos agregar a todo lo ya dicho; pueden, de hecho, consultar aquí por una buena crónica, o también –cosa rara– en Rolling Stone, donde se explaya el experimentado y medido Oscar Jalil.

De modo que lo poco que merece una breve reflexión parece ser el predio: el ex Parque de la Ciudad, terreno gigantesco sobre el que el gobierno militar (1976-1983) diseñara un extraño complejo de diversiones con una fijación típicamente autoritaria por la vigilancia; prueba de ello es la conexión del mismo con varias arterias de rápido acceso, la distancia considerable que mediaba entre los juegos y, sobre todo, más que todo, la inmensa torre-panóptico que, dicen, también controlaba el flujo humano de los monoblocks cercanos.

Hoy la montaña rusa, el pulpo, los postes del teleférico, no son más que hierros repintados, sacados del abandono a los apurones, resignificados casi al punto de la intervención artística, como lo atestigua el juego lumínico posado sobre ellos. El pasto fresco y corto, el colosal y flamante cuadrado de cemento destinado a escenario y público, denotan una tarea de limpieza obsesiva y ordenada. Frente al escenario, por detrás del mangrullo de sonido, las viejas estructuras de entretenimiento y sus leds rítmicos buscan coolizar una decadencia difícil de disimular, proceso cuya presunta continuación es un tema de debate (o de pelea) que no trataremos aquí.

Sea como fuere, la idea de un lugar grande y abierto exclusivo para grandes eventos es festejable, aunque de cara a próximos espectáculos debiera reverse el tema de los accesos, más que nada en torno a la salida del espectáculo. Solo unas pocas líneas de colectivo de baja frecuencia se aventuran a una zona peligrosa y apartada de la cuidad, donde el subte ya no es un recurso después de las 23. Habilitar el premetro en los días de shows, micros, una señalización y mapeo adecuado, pueden ser vías para familiarizar al público con la Ciudad del Rock y evitarle a mucha gente la caminata por una pasarela oscura en medio de la nada, con cara de pequeñoburgués asustado.

¡Ah! Café Tacuba dio un gran show también. Debe ser el cuarto o quinto show de los mexicanos que presencia Pop is Dead. El tiempo y su propia alegría y sabiduría les hacen un gran favor. Definitivamente, tienen el reconocimiento que se merecen.

Hasta la próxima.