jueves, 27 de febrero de 2014

Francisco Bochatón - Píntame los labios (2000)



Pequeña gran obra maestra de este cantautor platense que comenzara su carrera solista en 1999 con el disco Cazuela, su primera producción tras el quiebre de Peligrosos Gorriones, uno de los pilares de la escena alternativa local de comienzos de los noventa.

Tan solo catorce minutos ocupa este acto de belleza aparecido en el año 2000 y en el que participara un numeroso elenco que contradice su pequeñez temporal. Gustavo Cerati, María Gabriela Epumer, Flopa Lestani, Marianela Pelzmajer, cada uno en su turno, aporta su pincelada mimetizándose con el particular mundo de Bochatón, donde reside una poesía con ecos de Spinetta, Syd Barrett, Federico Moura y los poetas malditos, y una musicalidad que respeta la tradición indie en cuanto a crudezas disonantes y baladas con tintes folk.

Píntame los labios añade además un notable romanticismo, como lo prueban su arte de tapa rosáceo y tracks como “El beso de tus ojos” y “22:33”, en los que la libre asociación de ideas cede el paso a elementos más “concretos”. El autor hasta desliza una tímida alegría en “Pinamar”, que abre el EP con una cadencia cercana al dream pop de Mazzy Star. Allí el ex líder de Soda Stereo aparece acoplándose en tono grave a la vocalización despojada de Francisco, a veces cercana a la desafinación.

Para el final, bien a lo alto, como la estrella del arbolito de Navidad, y a dúo con Epumer (fallecida en 2003), “Puerto Amar” clausura a pura criolla y piel de gallina esta gema injustamente descatalogada y desconocida por el gran público, que consolidaría la trayectoria de este particular personaje que sigue produciendo a buen ritmo y forma para el deleite de sus fervorosos fanáticos.


Sello: Índice Virgen.

Links: 
Peligrosos Gorriones – Antiflash (1997).
Francisco Bochatón – Mundo de Acción (2002).
Leo García – Vital (1999).


lunes, 3 de febrero de 2014

Juana La Loca - Revolución (1995)



Salvo la banda que nos ocupa y los hoy masivos y complacientes Babasónicos, quedó muy poco en pie del “Nuevo Rock Argentino” que, a principios de los noventa, venía a “barrer” con los ya dinosaurios de los ochenta.

El mundo había cambiado, la información empezaba a llegar más rápido, y el gran desafío era subirse a la ola o quedar boyando lejos. En ese contexto, la banda más convocante del momento, Soda Stereo, en una hábil jugada, decide pegar el volantazo y atender a las nuevas tendencias que llegaban desde las islas británicas, por lo que para la presentación en Obras de Dynamo (1992) contrata los servicios de un puñado de bandas alternativas emergentes. Por el contrario, para coronar el contraste, a unas pocas cuadras el peor Serú Girán concretaba una de las mayores muestras de patetismo que se recuerde en el espectáculo argentino.

Además de integrar la elite de los llamados a telonear al trío en Núñez, Juana La Loca resultó ser, sin duda, una de las bandas más vapuleadas de los últimos tiempos. Su líder, el verborrágico Rodrigo Martin, ha sido acusado de todo: ladrón, creído, loco, puto, tiramierda y otros epítetos hirientes, pintan un perfil cuanto menos polémico, adjetivo que al final es el que mejor lo define.

Lo cierto es que no son tantos los que repararon en su obra, o parte de ella, y no sería exagerado si dijera que la de Juana La Loca fue una de las interpretaciones locales del brit pop más convincentes, y perpetrada en tiempo real, lo que no es poco; Martin manejaba muy buena data y una melomanía que, hay que decirlo, lo ha hecho caer en la tentación más de una vez.

Formada a fines de los ochenta en la zona sur del Conurbano, para 1995 Juana ya contaba con su propio background en Die Schule y Cemento, un disco debut orientado al shoegaze (Electronauta, 1994), había taloneado a Depeche Mode en Vélez, disfrutaba algo de difusión y el padrinazgo de Daniel Melero, y también había tenido cambios en la formación, que a posteriori serían constantes, cimentando una existencia accidentada.

Revolución supone un cambio notable respecto de su antecesor, en tanto muestra a la banda más estilizada y enfocada en canciones gancheras con elementos sónicos. Capas y capas de guitarras, disparos de samplers y una base precisa alimentan sus once canciones, dotadas de una lírica sensual, algo ingenua y voladora que cae de la boca de Martin sin estridencias, en una deliberada toma de distancia con el realismo gritón que ganaba espacio en las radios.

Capítulos como “Dame eso”, “Agujeros negros”, “Hombre espacial suicida” y “Boomerang” denotan melodías sencillas y oídos muy atentos a las propuestas de bandas en boga como Pulp, Blur y Oasis y al power pop de Teenage Fanclub. También la influencia de la escena indie americana asoma en “Planeta infierno”, hermosa balada que recuerda un poco a “Nowhere Near” de Yo La Tengo.

Como contrapartida, el conjunto parece dilapidar oportunidades de convertir las limitaciones en virtudes y algunos arreglos, sobre todo de guitarra, adolecen de la ciencia necesaria para eyectarlos del campo de lo berreta. Cuánto tuvo que ver Joaquín Levinton en ello nunca se sabrá, pero lo cierto es que, tras su pronta partida, al guitarrista lo esperaba el éxito de la mano de Turf. Asimismo, el look y los mohines del grupo se asemejaban demasiado a los de la banda de Jarvis Cocker, algo que acertadamente irá siendo subsanado.

El disco fue editado por BMG (¿recuerdan cuando los sellos apostaban por bandas nuevas?) y acompañado por un más que decente margen de rotación en radio y TV. A la vuelta de la esquina había giras nacionales y limítrofes, más cambios de elenco, el disco Vida Modelo, una colaboración con Billy Preston, el soporte a Oasis en el Luna Park en 1998, un Teatro Astros y más escándalos. En las entrevistas Rodrigo Martin persistía con una arrogancia a veces defensiva, digna de los hermanos Gallagher. Y allá afuera, en la calle, el rock viejita ya era una cruda realidad.


Links:
Juana La Loca - Autoejecución (Cassette) (1991).
The Charlatans - Between 10th and 11th (1992).
Martes Menta - 17 Caramelos (1992).