viernes, 8 de mayo de 2015

Deerhunter - Halcyon Digest (2010)




Dos de los grandes discos del año 2010, y posiblemente de la década en curso, pertenecen a la órbita del sello 4AD. Uno es High Violet, de The National. El otro es Halcyon Digest de Deerhunter, una banda alternativa formada en los albores del milenio en Atlanta (Georgia), como se sabe, la misma tierra de R.E.M. y B-52’s.

Sin embargo, en plena época de revivalismo, Deerhunter se presentó como una solución de continuidad de cierta tradición low-fi psicodélica en lugar de un refrito agradable a los oídos de la prensa “pro”. En otras palabras, era poco atinado parangonar al joven cuarteto con la mentada camada de bandas “The” que irrumpió en 2001-2002. Ubicarlos, en cambio, al lado de Animal Collective parecía más sensato.

Como ocurre en toda banda interesante, aquí también hay un componente destacable: el cantante, guitarrista y principal compositor Bradford Cox, un personaje, un melómano tenaz e inadaptado social a la luz de un extraño síndrome que hace de su cuerpo una entidad desproporcionada y esquelética. Bajo su comando, el grupo cargaba hacia el final de la década pasada con un par de EP’s y una serie de álbumes plagados de una psicodelia oscura y cautivante entre los que se destaca Microcastle (2008), probablemente su obra maestra.

Sin embargo, Halcyon Digest, con sus contrastes, acaso plantee una salida ante los desvaríos asfixiantes del trabajo anterior, en primer lugar de la mano de varios paseos por un pop evocador de sus amados años 60’s. En esta tónica, “Don’t Cry”, “Memory Boy” y “Fountain Stairs” habilitan senderos luminosos de la mano de ritmos saltarines, si bien paradójicamente los textos –presentados en el sobre interno bajo la forma de un panfleto– acusan una profunda melancolía y dolor. La balada “Basement Scene”, en tal sentido, va un poco más allá (abajo) y se remonta a unos hipotéticos Everly Brothers con problemas de drogas duras y en compañia de The Velvet Underground.

Este espíritu sombrío se expande en “Desire Lines”, interpretada por el guitarrista Lockett Pundt, cuya larga coda recuerda a la de “No. 13 Baby” de los Pixies, y se profundiza aún más con el dream-pop de “Helicopter”, que exhibe un uso monstruoso de efectos de modulación y reverbs mientras retrata una vida que se desintegra sin vuelta atrás. La inaugural “Earthquakes”, en tanto, toca fondo de entrada con su ritmo cansino y background perturbador.

En este vaivén de claroscuros, el álbum ostenta una exquisita arquitectura sonora que se aprecia mejor con las sucesivas escuchas y contribuye a agigantarlo. No es casual entonces que la crítica cayera rendida ante esta obra y hayan tenido lugar gestos como el del sitio Consequence of Sound, que la ubicó entre lo más alto de la historia del sello fundado por Ivo Watts-Russell en 1980, por encima de Bauhaus, Red House Painters y This Mortal Coil. Exageración o no, esto da cuenta de que lo de Deerhunter va en serio y, afortunadamente, en pleno desarrollo.

Links: 
Atlas Sound – Parallax (2011)
Lotus Plaza – Spooky Action at a Distance (2012)
Atrás Hay Truenos – Encanto (2013)



2 comentarios:

Mariano dijo...

Como le va camarada? A estos no los tengo, prometo escucharlos porque la reseña que hiciste es prometedora.

Muy bueno el link al disco de Atrás hay truenos! Ese disco me gustó tanto que lo perseguí y lo encontré

Mastrángelo dijo...

Estimado Mariano:
Gracias por confiar en Pop Is Dead. Estamos trabajando para ud.

Sí, a mí me encantó también el de Atrás Hay Truenos. Detras de ese gran nombre hay una gran banda. Los escuché a través de su Bandcamp, también los vi teloneando a Yo La Tengo, quienes tocaron a un volumen peligrosamente inferior al de los neuquinos. Habría que reseñarlos, no?

Un abrazo!