lunes, 15 de junio de 2015

Virus - Superficies de Placer (1987)



Alguien definió a Virus como una banda que, básicamente, cometió el pecado de actuar a destiempo. Primero, mientras los militares aún gobernaban los destinos del país, cacheteando con una propuesta fresca a una escena rockera que olía a naftalina. Luego, en abierto desafío a estructuras y prejuicios, dotando a su arte de una carga sexual inédita, estimulada por la ambigüedad cada vez menos solapada del líder Federico Moura.

Pero pese a la resistencia de colegas y parte de la prensa, el grupo platense se las arregló para terminar en las paredes de miles de jóvenes de toda Latinoamérica, de la mano de una impecable new wave alimentada por líricas pasadas de ironía y dobles sentidos, amén de una presencia escénica cuidada de manera obsesiva. Era un período dorado para las nuevas olas, que ganaban cada vez más adeptos, al tiempo que mantenían una competencia feroz con su correspondiente afán de autosuperación; basta con observar la predominancia de discos de esta época en esos rankings de mejores que tanto le gustan a la gente.

Sea como fuere, tras el atropello del festival Rock In Bali –donde fueron cruelmente insultados por renombrados músicos más ligados “a la calle”–, el año ’87 encuentra al grupo pensando en una continuación del arrasador Locura (1985), y para ello se embarca a Río de Janeiro con sus familias, en plan de pasar un buen rato mientras se desarrolla la producción; pero esa buena idea pronto queda opacada por un grave cuadro pulmonar que deja en cama a Federico por semanas, situación que deriva en el descubrimiento de su enfermedad.

Como correlato, toda esta paradoja de una estadía paradisíaca, el disfrute de las cosas buenas de la vida, y la tristeza y el estrés de una noticia horrible, es lo que parece quedar en los surcos de Superficies de Placer, un álbum en el que el sexteto procede a su derroche de sutileza como quien apuntala lo mejor de sí antes de despedirse, al menos de la forma en que se lo conocía.

A lo largo de sus once tracks, la banda se luce desparramando pinceladas y ostenta una actualización en torno al pop más sofisticado del momento, aspecto que se aprecia en una construcción general digna de Prefab Sprout o bien, hilando fino, en el tema “Rumbos secretos”, notablemente influenciado por Cocteau Twins. Por su parte, la vocalización ya casi aristocrática de Moura no demuestra signos de deterioro; por el contrario, en su excesiva corrección parece increíble que el cantante fallecido en diciembre de 1988 haya redondeado sus pistas a duras penas, según se cuenta.

En el plano letrístico nuevamente el artista Roberto Jacoby proporciona la ayuda necesaria para administrar unas alusiones al paisaje marino amalgamadas con experiencias románticas (“Encuentro en el Río musical”, “Superficies de placer”), cuando no impera la incertidumbre (“Epocalipsis”, “Danza narcótica”) o la sexualidad juguetona, como en los hits “Mirada speed” y “Polvos de una relación”. Asimismo, el sugerente culito azul que se impone en la portada también puede leerse en esta clave de arrogante insolencia que el grupo supo ejecutar con maestría.

Tras la edición a fines del ’87, Virus giró como pudo por unos meses, hasta que una noche del mayo siguiente, en Flores, Federico anticipó una pausa larga, indefinida. Estaba todo mal. Luego de su partida física el grupo decidió continuar, y de hecho la versión actual (comandada por los hermanos Marcelo y Julio Moura, y Daniel Sbarra), que se acredita un par de LPs de menor repercusión, suele recrear el repertorio en vivo con indiscutible dignidad. Empero, para muchos fans es Superficies de Placer el que deja las cosas en un lugar seguro, de excelencia, sin relleno o temas flojos, a salvo de la nostalgia y cómodo entre lo mejor de la historia del rock argentino. 

Links:
Roxy Music - Avalon (1982)
Pet Shop Boys - Please (1986)
Leo García - Mar (2000)