martes, 22 de marzo de 2016

Youtube is Dead

No me gusta, nunca me gustó, y nunca me va a gustar Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, pese a mis largos esfuerzos por dedicar una escucha atenta y consciente a casi todos sus discos.
 
Como resultado, el único que logró generarme algo parecido a una sensación placentera es ¡Bang! ¡Bang! Estás liquidado (1989), y creo que eso se lo debo enteramente a la labor siempre exquisita de Skay Beilinson, un guitarrista dotado de una expresividad fuera de serie. Al vocalista, en cambio, nunca lo pude digerir.
 
Pero más allá de esta perorata, de lo que no cabe duda es que “Nuestro amo juega al esclavo” vomita en sus cuatro minutos una austera condensación de todas las inquietudes musicales y líricas de la mítica banda platense, y cierra con honores ese disco impar considerado, junto con su gran antecesor Un Baión Para el Ojo Idiota (1988), como obras quintaesenciales del sonido “redondo”.
 
 
 

2 comentarios:

Mariano dijo...

Hago un comentario pelotudo, no sin antes pedir permiso. Yo los ODIÉ toda la vida, en los últimos años, asistiendo incrédulo a reuniones de gente 10, 20 años más joven que yo y ver que siguen siendo banda de cabecera de adolescentes, los empecé a apreciar por las canciones. La voz me resulta muy díficil de soportar, de la ideología mejor ni hablemos pero algunas canciones son indiscutibles. Se puede hacer un compilado doble con 40 buenos temas.

P. Mastrángelo dijo...

Pero por favor, no te excuses, menos acá. Comparto totalmente lo que decís, y efectivamente la pervivencia del fenómeno no me deja de sorprender. Como que lo sociológico supera a lo musical. En fin.
Un abrazo