martes, 16 de agosto de 2016

Television – Teatro Vorterix, 13/08/16



No está bueno el juego comparativo, pero el hecho de que dos bandas legendarias contemporáneas (Televison y Public Image Ltd.) hayan tocado en un mismo espacio y con sólo un par de días de diferencia, habilita a quien escribe estas líneas a intentar algo por el estilo, aún a riesgo de caer en conclusiones apresuradas. Veamos primero, entonces, unas pocas similitudes circunstanciales: 

  • Tanto Television como P.I.L. gozan de un estatus incuestionable en términos de legado e influencia, que sin embargo no se traduce en ventas descomunales ni seguimiento masivo; son, como suele decirse, “de culto”. Se las asocia inevitablemente con el factor punk, aunque a uno le sienta mejor los prefijos art, o proto-, y al otro, el after o post
  • Ambas tuvieron larguísimos períodos de inactividad que no hicieron mella en su consideración; por el contrario, como ocurre con los buenos vinos, el tiempo hizo de sus grandes producciones, piezas cada vez más valoradas del árbol rockero. 
  • En sus mejores momentos, las dos agrupaciones procedieron a su manera con el aprovechamiento máximo de la libertad creativa, del desafío a los límites, de la dilución de fronteras. 

Ahora bien, en los hechos puntuales las cosas se ponen un poco más ásperas:

  • El jueves 11, P.I.L. tomó el escenario del abarrotado Vorterix como una entidad viviente que contraataca desde las alcantarillas del sistema con discos feroces, bien sostenidos en sus presentaciones. Television, en cambio, quizás con el aval que le otorga el haber facturado uno de los mejores discos de la historia, parece reacio a sentar cabeza en la era Spotify. Una pieza inédita que por error quedara afuera del beatificado Marquee Moon (“I’m Gonna Find You”), un track desempolvado del disco homónimo de 1992 (“1880 or So") y una improvisación rescatada de la buhardilla (“Persia”) son los únicos gestos de actualidad que Tom Verlaine y los suyos tienen hoy para ofrecer en un recinto al que le sobraba lugar. El veterano guitarrista nacido en Nueva Jersey agradece las ovaciones con simpática timidez y unas palabras apenas audibles, lo que no es un factor menor: el volumen de su micrófono será demasiado bajo durante toda la noche, y el de la banda también; no obstante, algo jugará a favor y esa misma falta de decibeles permitirá al cuarteto demostrar su control sobre la intensidad, manejada con una soltura propia de viejos zorros. 
  • Recientemente, el mismo Verlaine aseguró que tomó nota de la disconformidad del público con las presentaciones de los comienzos de esta década, sin ir más lejos, la de 2013 en este mismo lugar. Por ello, en la noche del sábado 13 ofrece una versión correcta, de taquito, del 90% de su disco más celebrado: en vivo, en random y con bonus tracks. John Lydon, en cambio, ya hace rato que no se pelea con el público en pleno concierto y, alardeando de sus batallas ganadas –contra la industria, contra los moldes, contra él–, hace una curaduría de su propia obra y en esa misma movida obtura el capítulo más resonante de su biografía.
  • Son bandas muy diferentes, claro, que sin embargo han dejado su huella en otras que extrajeron algo en limpio de ambas a la vez. Provienen de ciudades centrales separadas por un océano, pero que se retroalimentan mutuamente aún hoy. Empero, mientras el afán por la improvisación de Television está más orientado al placer del jazz o del blues, el de P.I.L. busca, como siempre, molestar, o bien el placer por anulación, por repetición. En otros términos, si Television logra convertir al Vorterix en un barcito para disfrutar de una buena música, P.I.L. zamarrea hasta la última viga. Si en el primero se permite que el desconcentrado espectador hable del trabajo y de otras cosas de su vida cotidiana, en el segundo el asistente sólo tiene dos opciones: dejarse aplastar o salir corriendo. 

En resumen, fue indiscutiblemente digno lo de Television, perpetrado a su manera, a su ritmo y a su modo, como debe ser. Sonrientes, bien predispuestos, Verlaine, Rip, Ficca y Smith mantuvieron a su gente lejos del fraude, en base a una relajada ostentación de experiencia y dominio de la situación. No obstante, a la hora del balance lo que sí parece pesar –y mucho– es la terrible mala suerte que han tenido los norteamericanos de haber sido programados cuarenta y ocho horas después de un espectáculo que seguramente figurará alto entre los mejores del año, sobre el cual ya empieza a circular el eterno microtriunfalismo del “yo estuve ahí”. Aún con todo lo positivo que pueda arrojar el saldo de estas dos históricas visitas, no deja de llamar la atención la franqueza brutal con la que han quedado al desnudo dos modos distintos de cantar el presente, invocar el pasado y sacarle la lengua al futuro.


Setlist: Prove It - Elevation - Venus - Torn Curtain - 1880 or So - I'm Gonna Find You - Persia - Guiding Light - Marquee Moon - Friction.


viernes, 12 de agosto de 2016

Public Image Ltd. – Teatro Vorterix, 11/08/16



1) “No estoy escandalizado con lo que dije. No estoy comprometido. No estoy satisfecho” (“I'm Not Satisfied”, 2015). John Lydon aúlla mientras sus secuaces de Public Image Ltd. exhiben con altanería su lectura, recreación, manipulación, quizás parodia de las vanguardias, del punk, de la música disco, esa que hace cuatro décadas tuviera su auge mientras los Sex Pistols anunciaban su explosión e implosión casi simultánea. Francamente, no sé qué es lo que espera un pibe con una remera de Expulsados de un fanático de Captain Beefheart, Can o Peter Hammill, pero si lo que buscaba era “anarquía” de cotillón, se equivocó de góndola.

2) “Re-make/Re-model”, fue la semilla que plantó Roxy Music en su disco debut, en 1972. Rehacer. Derribar todo y empezar de nuevo, con los escombros, o sin ellos, no importa. P.I.L. supo recoger el guante con maestría y hacer escuela con ello, sin embargo, en este siglo XXI, la amnesia, la anemia, la nostalgia gana por goleada y con ese triunfo parcial (¡siempre!) prolifera la rebeldía empaquetada y la transgresión pelotuda. Empero, mientras afuera los corsés se siguen ajustando, los cimientos del Vorterix tratan de aguantar una estampida paquidérmica: los bajos de Scott Firth revientan el pecho y el baterista Bruce Smith (ex The Pop Group y The Slits) empuja con una perseverancia exasperante. A su derecha, el guitarrista Lu Edmonds (una especie de Hugo Varela dark) exprime posibilidades que los amantes de las etiquetas chotas jamás considerarán. Lydon estira las sílabas, las últimas las escupe. Gesticula, abre los brazos. Con su performance vocal, trae de regreso al indescriptible Damo Suzuki. No hay temas de los Pistols. No se necesitan. Nadie los pide.

3) El show apabullante, terriblemente parejo que ofrecen Lydon y cía. obliga una conclusión agridulce: que hay una avidez por cierta incomodidad, en virtud del hecho de que bandas como ésta, Wire o Swans siguen en la ruta y en gran forma, lo cual es genial. Sin embargo, es interesante reparar en las canas que peina esa gente, el lugar marginal que ocupa en el mercado y los tres gatos locos que han seguido el ejemplo. ¿Ya no hay valentía, ganas de discutir las formas, o al menos de reutilizarlas en vez de cumplir estándares? En 2016, a treinta y ocho años de su formación, P.I.L. está más activo que nunca, mira para adelante y –de la mano de una de sus mejores formaciones– persiste con su mentalidad deforme, anti-canción, la que antaño le costara el desdén y eyección de los grandes sellos discográficos. En ese sentido, más que una banda, P.I.L. parece, y de hecho es, ante todo un gesto irreverente. No hay remate.


Setlist: Albatross - Double Trouble - Know Now - This Is Not a Love Song - Deeper Water - Corporate - Death Disco - The One - The Body - Warrior - I’m Not Satisfied - Religion - Rise - Public Image - Open Up / Shoom.