jueves, 1 de junio de 2017

Charly García – Random (2017)



En esta gran trituradora de ídolos que es la Argentina, parece muy difícil, si no imposible, esbozar unas líneas sobre cualquier obra de Charly García de los últimos treinta años sin recaer en sus desvaríos, romances, adicciones, recuperaciones, provocaciones, capitulaciones, accidentes y/o escándalos. Como también es complicado sustraerse a esos infames y maniqueos reportes de situación, tan previsibles, tan fríos: lo bien que está vs. lo mal que está; lo bien que está cantando vs. ya no puede cantar; el monigote del establishment vs. el vanguardista incomprendido; el autómata empastillado vs. el genio ilimitado.

Todo aquello cansa, y es tentador pasarlo por alto, no obstante, eso equivaldría a soslayar la (gran) (ir)responsabilidad de García en la sobreexposición de sus miserias y aciertos, agudizada de manera brutal tras la declaración de principios de Say No More (1996), con la que oficializara su propia vida como obra de arte total, un constant concept, un reality show de rock y excesos cuya entrada era gratis, pero la salida había que negociarla. A él, le costó años y años de total interferencia; a muchos de sus fanáticos, sus reservas de paciencia, mientras otros las hipotecaron a la espera del milagro.

No es tan desatinado, entonces, ver a Random como la luz al final del túnel que promete para ambas partes un modesto grado de satisfacción. Entre el limbo de la rehabilitación y el mutis, algo cambió en un Charly cuyas señales musicales de las dos últimas décadas, por fuera de algunos destellos (como Rock and Roll Yo, de 2003), no dejaban de remitirse al caos y al extravío. Debido a eso es que el transcurso de este breve álbum quizás represente un suspiro de alivio, una muestra de purificación deliberadamente distante de los desbordes insoportables de El Aguante (1998) o Kill Gil (2010).

De hecho, hay tanta pulcritud en Random que asusta. A cargo de casi todos los sonidos que salen de los parlantes, y ayudado por unos pocos amigos como Rosario Ortega, Fernando Samalea y Kiuge Hayashida, la estrella se muestra decidida por su faceta más amable en un claro gesto por evitar los elementos disruptivos y la sobreproducción, pese a la tentación insinuada en “Spector”. Todo aquí suena familiar: los rocks de “Ella es tan Kubrick”, “Otro” y “Believe” conectando de un plumazo con sus amados Stones, Lennon y Byrds; el corte “La máquina de hacer feliz” que remite a Serú Girán; la intro de “Rivalidad” que se parece a la de “Rap del exilio”...

Y, claro, esto no sería lo que es sin la presencia de una abrumadora autorreferencialidad y palazos al mundo lo que lo rodea –al menos el que se ve desde el living de su casa. Elija y gane: “Ahora que estoy rehabilitado / saldré de gira y otra vez / me encerrarán cuando se acabe / y roben lo que gané” (“Primavera”); “Es medianoche en la televisión / cuando uno quiere algo de diversión (…) / aparecen los amigos de Dios” (“Amigos de Dios”); “Los muertos están de moda” (“Mundo B”).

Con todo, sería absurdo medir a Random con la vara de Clics modernos (1983) o Piano Bar (1984) porque no tendría ningún sentido, aunque sí es importante subrayar que el disco tal vez represente lo mejor que puede entregar el Charly García de hoy: un tipo en estado de fragilidad permanente que se ha visto obligado a observar en silencio la prepotencia de las nuevas generaciones, muy rápidas para el manejo de la publicidad pero muy proclives a dejar de garpe al oyente en el plano artístico, lo que se aprecia bien sintonizando unos minutos cualquier radio mainstream.

Quién sabe, quizás hasta haga falta el paso de un par de decenios para un análisis cabal de su obra, de manera de omitir el moralismo y la eterna apelación a la decadencia. Por el momento, siempre consciente de lo que representa, sin perder la lucidez, el bicolor recurre a su arrogante sentido del humor para decirle a los pibes, a vos, a tu vieja y al conductor del noticiero, que “la máquina de hacer feliz la tiene el Papa. LA TENGO YO”. Alquilarla o no, dependerá de cada uno.

Links: 
Charly García – La Hija de la Lágrima (1994) 
Charly García – Kill Gil (2010) 
Fito Páez – Rock and Roll Revolution (2014)



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