miércoles, 16 de agosto de 2017

Queen – News of the World (1977)



Además de la media docena de discos clásicos que la convirtiera en una de las bandas más grandes que haya dado el viejo y querido rock de estadios, Queen también detenta uno de los séquitos de fanáticos más talibanes sobre la faz de la Tierra. Gente convencida de que todo lo que hizo el cuarteto inglés en su larga historia entra directo en el ámbito de lo SAGRADO –así con mayúsculas– independientemente de los “pequeños traspiés” fácilmente justificables solamente por el hecho de haber sido facturados “por Queen”, lo que no ameritaría mayor debate. Por eso les aconsejo: nunca discutan con un fan de Queen; tarde o temprano la charla se tornará tensa y, posiblemente, a los dos o tres “peros” ya se habrán acreditado un nuevo enemigo. No digan que no les avisé.

Pero más allá de eso, cualquier oído transparente coincidirá conmigo en que hay un antes y un después de The Game, aquel entretenido álbum de 1980 que sellaba su alianza definitiva con sonoridades en boga del pop radial. El después abarca una seguidilla de discos irregulares, conflictos internos, giras arrasadoras y un desenlace que todos conocen; el antes, en cambio, comporta un firme camino al cénit y un descanso en la meseta, pero sin pasos en falso. Y eso que las cosas estuvieron complicadas en más de un momento: por ejemplo, la bancarrota que los acechaba al momento de facturar su obra maestra A Night at the Opera (1975), el desafío de perpetuar la grandeza con una secuela digna (A Day at the Races, 1976) y, para 1977, el vertiginoso riesgo que supuso el recambio generacional que vino por la vía de la explosión punk y el ocaso del rock progresivo.

De modo que lo que se venía ahora era una cuestión de mera supervivencia. Obviamente, no tenía lógica reinventarse como banda punk (todavía seguiríamos descostillándonos de la risa de haber sido así), de la misma manera que tampoco valía la pena seguir intentando ganar la simpatía de un sector de la prensa –como la NME– ya muy abocado a ridiculizar a los primeros dinosaurios de los setenta. Frente a este dilema, la solución implicó, en primer lugar, borrar del mapa todo vestigio del barroquismo que atravesaba sus trabajos previos y, en segunda instancia, cerrar filas con sus fans más fieles –que, por cierto, no eran precisamente tres gatos locos. Una salida inteligente y económica, en todo aspecto.

Los primeras señales que acusaba News of the World consistían, entonces, en declarar vencedor a Queen de toda batalla que se le hubiese presentado: épica en estado puro. Ya sobradamente saldado el derecho de piso (“I've paid my dues, time after time...”), Mercury, Deacon, May y Taylor abrieron su nuevo trabajo con dos solemnes cánticos dedicados a la hinchada, “We Will Rock You” y “We Are The Champions”, rápidamente adoptados en competencias deportivas de todo el globo. Pero el mensaje era más amplio, y “Sheer Heart Attack”, una cruda demostración de su poderío rockero, vaticinaba una existencia breve a esos forajidos de pelo parado que andaban haciendo desmadres por ahí. Desde ya, los hechos revestían otra complejidad, pero en términos de “grieta” eso tenía mucho sentido.

Todo cuadra perfectamente si se tiene en cuenta que durante esas sesiones los estudios Wessex  albergaron un curioso round entre Freddie y un Sid Vicious dispuesto a bardear a los pelmazos que pretendían “llevar el ballet a las masas”. ¡La anarquía versus la monarquía! Sin embargo, el altercado no pasó a mayores: el bajista de los Sex Pistols fue invitado a retirarse, y Queen prosiguió sacando el pecho a lo Maradona con la simplificación de su fórmula, que arrojaría algunos resultados notables y otros no tanto.

En tal sentido, “All Dead All Dead” y “Spread Your Wings”, escritas por Brian May y John Deacon respectivamente, verifican la destreza del grupo para facturar grandes melodías sin esfuerzos considerables y, de paso, narrar alguna buena historia, como la del infortunado camarero de vida gris que ilustra esta última. Tras ello, el hard-rock “Fight from the Inside” anticipa un lado 2 que arremete con todo de la mano de un osado experimento, “Get Down Make Love”, cuyo desarrollo insinuante y poderoso estribillo son atravesados por un candente intermedio a puro efecto de guitarra, reforzando la carga orgásmica que pretende instalar el track. De hecho, la insolente lírica expelida por Mercury le valdría la inclusión en la lista negra de la dictadura argentina, lo que no impidió que la banda lo ejecutara tranquilamente durante sus históricas presentaciones en el país en 1981.

Empero, hasta aquí parece llegar el encanto de la novedad, ya que el resto del álbum no se reserva mayores sorpresas. Salvo la excepcional “It’s Late” –acaso el único link con etapas previas de mayor sobrecarga musical–, “Sleeping in the Sidewalk”, “Who Needs You” y “My Melancholy Blues” difícilmente constituyan capítulos memorables del repertorio, aunque es cierto que tampoco hunden al álbum de manera insalvable.

En una época en la que predominaba un caudal de jóvenes pugnando por una renovación radical, News of the World asomó como un disco de transición, en contraste con los muy buenos momentos que atravesaban competidores como Cheap Trick o la Electric Light Orchestra, lo que sin embargo no implicó de ninguna manera ventas magras. Incluso, el buen desempeño de la placa en las tiendas de todo el mundo envalentonó al cuarteto real para regresar a estructuras un poco más complejas, como lo atestigua Jazz, de 1978, al igual que este, tibiamente reseñado por los especialistas. A los que no les faltaba algo de razón, por más que la barrabrava, biblia en mano (toda la discografía de Queen), dijera absolutamente lo contrario. 


Links:
Bad Company – Straight Shooter (1975)
Cheap Trick – In Color (1978)
Kiss – Love Gun (1977)





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